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011 CRONOLOGÍA DEL ARTE RUPESTRE LEVANTINO - Cronología del Arte Rupestre Levantino
J. APARICIO PÉREZ
Y
JOSÉ GUILLERMO MOROTE BARBERÁ
 
YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS
Y DATACIÓN DEL ARTE RUPESTRE LEVANTINO
 
I: Introducción
 
 
            La arqueología comienza a balbucear en el s. XVIII, debiendo esperar a finales del XIX para que se acepte la existencia de un arte en las paredes de las lóbregas y húmedas cavernas cantábricas y aquitanas, el Arte Rupestre Hispano-Aquitano. Algo más tarde, ya a principios del s. XX, se descubre la existencia de un arte casi al aire libre, en las paredes de los simples abrigos rocosos de las montañas de la vertiente mediterránea de la Península Ibérica, es el Arte Rupestre Levantino, el legado más vivo de la humanidad prehistórica, según frase feliz de un célebre arqueólogo europeo.
 
            Y desde el mismo momento del descubrimiento del A.R.L. se plantean ya los grandes problemas que hoy nos siguen conmoviendo y convocando como en los primeros tiempos.
 
 I. Su protección y conservación
 II. Su datación
III. Su documentación y difusión
 
            Cada generación, en su momento histórico, se plantea dar respuesta a estos retos, a estas cuestiones, a estos grandes problemas, y consciente de su responsabilidad procura hacerlo de acuerdo con sus medios, con sus conocimientos y con su nivel tecnológico, siendo buena prueba de todo ello tanto la selecta y reducida reunión de Burg Warstentein, a la que tantas veces han hecho y hacen referencia nuestros maestros, como las posteriores, ahora ya multitudinarias.
 
            Sin embargo, el arte prehistórico que es arte total y absoluto y no existe con independencia del arte en sí, es habitual que se le olvide o relegue en los planes de estudio de centros universitarios y académicos dedicados, por entero o parcialmente, a las Bellas Artes, comenzando los programas a partir del arte de las llamadas grandes civilizaciones.
 
            El arte es consustancial con la humanidad y aparece y se desarrolla deacuerdo con el proceso evolutivo biológico, intelectual, anímico y tecnológico de la misma.
 
            Cuando el ser humano representa su cosmogonía en los antros subterráneos o en las paredes de los abrigos rupestres a la luz del día, lo hace desde su nivel tecnológico y desde su nivel de conocimiento del mundo que le rodea, pero con una capacidad intelectiva y una sensibilidad artística similar a la de un ser humano de finales del siglo XX.
 
            Se han señalado, como hitos en el proceso y progreso civilizador humano, la conquista del fuego, de la rueda, de los metales, del hierro, etc., simples procesos tecnológicos por otra parte. Pero, años valorando en su justa dimensión la trascendencia de estos procesos, resultan, sin embargo, menos decisivos que los procesos anímicos que conducen al descubrimiento del arte y alguna de las etapas en su proceso evolutivo.
 
            El primero de estos procesos se situaría en el momento en que el ser humano, tras los primeros balbuceos y representaciones que se puedan determinar, comienza a representar el mundo exterior al mismo, el que concita su interés y preocupación cotidiana, el reino animal como nos gusta llamar, con el que vive en simbiosis total como parte del mismo. Alimentación, vestido, iluminación, parte del utillaje doméstico y cinegético, etc., etc., casi la totalidad de los recursos vitales. Es el Arte Paleolítico, bien Hispano-aquitano, bien Parpallense, bien... etc., etc.
 
            El segundo proceso comenzaría el día en que la Humanidad se descubre a si misma, se da cuenta, a la manera como el espejo o el agua devuelve la imagen, que en ese mundo de animales que ha estado representando durante milenios, falta un elemento esencial, un protagonista de primera fila, faltan hombres y mujeres, falta el ser humano. Ese camino de introspección ha tardado en recorrerlo muchos milenios, pero lo alcanza al fin y comienza a representarse a si mismo, pero también lo que hace entre si o conjuntamente con sus compañeros, los animales. Y caza, acosa, acecha, vigila, danza, ejecuta, desfila, lucha, etc., etc. Es aquí y ahora el Arte Rupestre Levantino.
 
            La importancia documental del A.R.L. exige su correcta datación, de manera urgente diríamos, toda vez que el gran número de datos y la trascendencia de los mismos obliga a dedicar tiempo y esfuerzos.
 
            Así lo han comprendido la totalidad de los investigadores, que no lo han soslayado sino que han procurado utilizar los más variados recursos metodológicos para conseguirlo, con resultados poco alentadores sin embargo, toda vez que sus particulares características han imposibilitado una solución plenamente satisfactoria hasta el momento.
 
            La datación a través de su relación con los restos arqueológicos encontrados en el mismo lugar o en próxima ubicación, ha sido uno de los recursos metodológicos seguidos desde los inicios, siendo el mismo Cabré quien ya lo empleara seis años después del descubrimiento de las primeras pinturas, en Calapatá1, insistiendo en 1915 al publicar el primer estudio de conjunto sobre el A.R.L.2.
 
            Este procedimiento o recurso metodológico queda justificado al ser evidente y lógico suponer que los hábitats de los pintores o autores del A.R.L. debieron estar en los mismos lugares pintados o en sus proximidades y no a decenas de kilómetros, porque suponerlo así no tendría ninguna explicación plausible. Sin embargo, aunque hoy sabemos, en contra de lo supuesto hasta hace poco, que pintaron en muchos lugares donde hay restos, otros muchos no fueron ocupados directamente, quizá por dificultades de ubicación, etc., etc., o por su mismo carácter mágico religioso o lo que se les quiera suponer. Ocupándose, en este caso, los de los alrededores. Pero, desgraciadamente, dichos lugares no fueron ocupados únicamente por los pintores, sino que lo fueron en otras muchas épocas también, encontrándose materiales hasta de época romana; de ahí que haya abundante argumentación de la que hacer uso según cada criterio particular. Si a esto añadimos que, ni aún poniéndose de acuerdo en cuanto a la designación de una determinada industria, habría acuerdo en cuanto a la fijación de la cronología de ésta, comprenderemos lo difícil que ha resultado llegar a un acuerdo unánime, y como consecuencia el caos más absoluto que ha obligado a muchos investigadores a considerar totalmente estéril esta línea de investigación.
            Nosotros, sin embargo, no renunciamos a ella, como no renunciamos a cualquier otra que nos pueda ayudar a fijar la cronología, el tiempo de vigencia de un arte singular y de una documentación histórica valiosísima.
 
            Es por ello que le dedicáramos atención especial en 1977 y posteriormente desarrolláramos nuestra tesis en otros trabajos que hemos ido enriqueciendo con sucesivas aportaciones desde 1979.
 
            En esta obra hemos querido analizar distintas contribuciones de los investigadores que, últimamente, se han ocupado del tema bajo ésta óptica y de alguna aportación novedosa que las tiene en cuenta y lo suma a sus propios enfoques desde otro prisma, junto a la nueva documentación que hemos ido reuniendo y que sumamos a la anterior.
 
II
Las aportaciones
 
            Desde 1970 algunos investigadores, pocos ciertamente, se han ocupado del tema, intentando aportar datos a partir de los materiales/documentos arqueológicos, que ayuden a la datación de las pinturas próximas o inmediatas.
 
            El primero fue Fortea Pérez3 quien lo intenta tanto a través de la estratigrafía cromática, como a través de los paralelos con el arte mueble, y sin duda, desde la filiación de las industrias líticas que conoce en relación con pinturas.
 
            Así establece dos grupos, fiel a su tesis. En el primero de ellos incluye todos los “conjuntos líticos de componente geométrico”, Roca dels Moros, Bº de la Valltorta, Cocinilla del Obispo, Dña. Clotilde y Cocina, a los que considera “epipaleolíticos”, es decir “mesolíticos”, pero no anteriores a la recepción del Neolítico, lo que llama “epipaleolítico en vías de aculturación” con cronología, para él, cerámica. Cultura epipaleolítica serrana e interior, características propias del A.R.L. según su particular criterio.
            En el otro grupo incluye a los “conjuntos líticos de componente no geométrico: El Mortero de Alacón (productos de troceado, un raspador y elementos de hoz para gramíneas); El Tío Fraile también en Alacón (hojas, lascas y un raspador); Cerrada de Eduviges en El Cerro Felio de Alacón (puntas de flecha en curso de fabricación y cerámica a mano); El Pudial de Ladruñán (1 lámina-sierra y cerámica a mano abundante); Val del Charco del Agua Amarga de Alcañíz (sílex junto a cerámica); B. de Calapata de Cretas (sílex poco relevantes con retoques en doble bisel); Caídas del Salbime de Mazaleón (sílex escaso y atípico); Els Secans de Mazaleón (sílex escaso y atípico); Prado del Navazo y Las Balsillas de Albarracín (sílex escaso y atípico). De acuerdo con lo cual lo incluye en su mayor parte en el Eneolítico y Edad del Bronce, con poco Neolítico.
 
            En 1985 sería A. Beltrán Martínez, el gran investigador del A.R.L., quien abordaría la cuestión4, sin duda por su trascendencia, aunque conociendo suficientemente la propia problemática, lo que le lleva a afirmar que “en el estado actual de nuestros conocimientos, resulta muy difícil, por no decir imposible, relacionar con seguridad determinadas figuras pintadas con industria concretas”, de ahí que tras diversas consideraciones y planteamientos generales se limite a citar: Abrigo Eduviges en el friso del Cerro Felio de Alacón, donde se ha hallado una industria musteriense; Plano del Pulido en Caspe, con mesolítico con geométricos (microburil, microrraspador y hojitas) junto a pinturas de estilo “clásico” y Botiquería dels Moros y Costalena, yacimientos con completa estratigrafía desde el Mesolítico inicial al Neolítico Antiguo.
 
            Tres años más tarde, en 1988, Pilar Utrilla aborda el tema5 aunque, por desgracia, desconociendo las principales aportaciones anteriores y siguiendo en todo a pie juntillas a J. Fortea, sin un análisis crítico previo como se expondrá más adelante. Entre los yacimientos estudiados interesan, para la cuestión que nos ocupa, los siguientes: Cueva del Forcón en La Fuera de Huesca (maccaroni hechos con los dedos en el techo de la cueva y depósito con cerámica impresas e incisas); Caídas del Salbime en Mazaleón de Teruel (figuraciones en rojo de A.R.L. de tipo esquematizante, la prospección le proporcionó a 100 m. abundantes núcleos y lascas pertenecientes a un taller); Els Secans de Mazaleón (hace mención a los viejos materiales, escasos y de incierta atribución, desde un Musteriense-Vallespí- hasta un Eneolítico-Fortea; sus prospecciones en los alrededores le permitieron descubrir un abrigo con cenizas y abundantes lascas de sílex en el interior y cerámica prehistórica sobre su visera; en la parte baja, a un Km. de Botiquería dels Moros, dos covachos, uno con manchas rojas de pintura y otro con 1 raspador corto, 1 punta de dorso, 2 hojitas de dorso, 1 raedera campiñoide y nada de cerámica); Valdelcharco del Agua Amarga de Alcañíz (la prospección demostró que todos los niveles se encontraban revueltos y el yacimiento inutilizable, rechazada la clasificación tipológica que Tomás Maigi realizara de los útiles antiguos, reconociendo J. Fortea únicamente lascas atípicas, sin retocar); Plano del Pulido de Caspe (ya citado por A. Beltrán, con un trapecio y un microburil; en la visita que efectuamos nosotros en 1985 recogimos varios útiles líticos de clara filiación mesolítica); Barranco de Calapatá de Cretas (busca al pie de la Roca dels Moros y en el Abrigo del Bº dels Gascons y sólo encuentra lascas, alguna retocada, atemporales según la autora. En barrancos adyacentes encuentra restos líticos con frecuencia y destaca dos foliáceos, “tipo hojas de laurel solutrenses”, por las cuales lo data todo en un Neolítico Final o principios del Eneolítico); Conjunto de Obon (prospecta los abrigos con pinturas del Hocino de Chornas y El Cerro, en la plataforma encima de ambos localiza cerámica a mano de cronología imprecisa y enfrente del Hocino cerámica y puntas de flecha eneolíticas); Conjunto de Alacón (entre el B. del Mortero y el Cerro Felio menciona la C. Eudoviges -repetidamente citada- con musteriense y nivel superficial con cerámicas adscritas a la E. del Bronce, y la Cueva Hipólito en el primero, con enterramiento eneolítico, atribuyendo a esta última los conjuntos de ambos lugares); Conjunto de Albalate del Arzobispo (en los Estrechos pinturas esquemáticas y subnaturalistas y en Los Chaparros arte rupestre estilizado estático, citando expresamente los enterramientos eneolíticos próximos a Los Chaparros).
 
            Por último, la Dra. Utrilla hace referencia a los conjuntos de Albarracín, Cogul, Valltorta y al yacimiento de Cova Fosca en Castellón, llegando a conclusiones cronológicas, siguiendo a Fortea como hemos indicado, que comentaremos más adelante.
 
 
 
 
 
III
Yacimientos en las proximidades
 
            Desde el momento en el que iniciamos esta línea de investigación, que consideramos útil, nuestra preocupación se dirigió a conocer el mayor número de yacimientos lo más cercanos posible a los conjuntos pictóricos y ver la adscripción cultural y cronológica de los materiales si disponía de nivel único o bien partir de una lectura correcta de su posible secuencia cultural y cronológica en el caso de espeso y variado depósito. Los problemas son múltiples, agravados en el caso de yacimientos descubiertos y estudiados antiguamente, lo que es bien conocido por los investigadores en la materia.
 
            Tampoco hemos establecido límites territoriales, salvo los que impone la propia extensión del Arte Rupestre Levantino.
 
1. Abrigo de Eudoviges (Alacón. Teruel).
 
            En el Cerro Felio. Barandiarán clasificó su Musteriense como de facies Quina, Musteriense Charentoide; mientras que, lo superficial, postpaleolítico de la E. del Bronce, inmediatamente anterior al Hierro I, igual fechación que se propone para sus pinturas de “estilo decadente” y tardío6.
 
2. El Pudial (Ladruñán. Teruel).
 
            También aquí señaló E. Ripoll la existencia de ocupación Musteriense7.
 
3. Cueva del Niño (Ayna. Albacete).
 
            Un equipo inglés, que excavó en el yacimiento, señaló la existencia de nivel musteriense basal debajo de estratos estériles8. Sus pinturas paleolíticas en el interior y levantinas en el exterior son bien conocidas.
 
4. Cova de la Mallada (Perelló. Tarragona).
 
            Se encuentra a un tiro de piedra de las pinturas rupestres levantinas de Cabra-Feixet y con sus 34 raspadores, 17 buriles, 48 dorsos y bordes rebajados, así como un raspador-buril, ofrece una clara tipología del Mesolítico I9.
 
5. Cueva de la Araña (Bicorp. Valencia).
 
            Con ocasión de los trabajos realizados para su cierre, se utilizaron algunos grandes bloques pétreos de las inmediaciones, entre los cuales y debajo de ellos se conservaban restos de la antigua sedimentación arqueológica.
 
            Junto a cerámicas hechas a mano, pudimos recoger material lítico diverso, y aparte de lascas y hojas, algunas con retoques y muescas, hay que destacar un trapecio con un lado retocado cóncavo, claramente del Mesolítico III, así como tres buriles de clara tipología paleolítica o del Mesolítico I. Conjunto que hemos incrementado con restos de un vaso colador, 1 punta de flecha pedunculada, dos trapecios, microrraspadores, dorsos rebajados y 1 microburil de Krukowski.
 
6. Blanquisar del Garrofero (Navarrés. Valencia).
 
            El descubrimiento y posterior cierre de los Abrigos de Voro y del Garrofero, con pinturas rupestres de tipo levantino, de las que preparamos su publicación, nos obligó a la exploración de los alrededores, encontrando muy cerca del segundo restos líticos en la superficie de un campo, entre los que destacan, aparte de hojas y lascas, algunas con retoques, buriles y raspadores; encajando, por lo tanto, dentro de nuestro Mesolítico I.
 
7. Cueva Rubia Alta (Bicorp. Valencia).
 
            Con ocasión del descubrimiento del importante conjunto de pinturas rupestres de tipo levantino y esquemáticas en la zona del Buitre (Bicorp), exploramos los alrededores en busca de los seguros hábitats que suponíamos en las proximidades, localizando en este abrigo, a varios metros sobre el cauce actual del Barranco Moreno, una pequeña sedimentación y, en superficie, diversos sílex blancuzcos, completamente deshidratados, entre los que destacan dos raspadores y un buril, aparte de varias hojas; posteriormente, nuevas exploraciones permitieron recoger nuevos materiales, siempre dentro de la línea señalada. Los adscribimos al Mesolítico I.
 
8. Abrigo del Barranco de la Fuente de la Arena (Alpera. Albacete).
 
            La exploración de este barranco en busca de la Cueva Negra que señaló Cabre10, y que hemos comprobado que se encuentra en el término de Ayora y, por lo tanto, en la provincia de Valencia, nos llevó a este pequeño abrigo, que contiene una delgada sedimentación arqueológica, en cuya superficie recogimos cerámicas a mano. A partir de un pequeño cerco de piedras que la contiene, encontramos sílex con gran profusión, entre el cual sobresale un microrraspador doble.
 
            Se encuentra próximo a las cuevas del Queso y de la Vieja y también debe estarlo de las existentes en los Carasoles del Bosque que señalara Breuil11, aunque todavía no hemos podido localizar estas últimas.
 
9. Cueva Rubia Baja (Bicorp.Valencia).
 
            Esta situada a unos 100 m. de la del mismo nombre citada anteriormente, a un par de metros del cauce del barranco. En la superficie de una fina capa de tierras negruzcas, cenicientas, hemos encontrado exclusivamente sílex, entre ellos un geométrico. Adscribimos la industria a un momento del Mesolítico con geométricos, sin mayor precisión.
 
10. Barranco de los Grajos (Cieza. Murcia).
 
            Al pie de un abrigo cercano a otros con pinturas rupestres de tipo levantino se excavó un yacimiento arqueológico, cuyos dos niveles superficiales (I y II, respectivamente) proporcionaron 3 raspadores, 15 bordes y dorsos rebajados entre el material lítico, junto con cerámica cardial, todo fechado en 5.220 BC. mediante C-14; mientras que los niveles III y IV proporcionaban 10 raspadores, 15 buriles y 7 bordes y dorsos rebajados, sin cerámica, fechado por el mismo sistema en 3.170 BC12.
 
            Para Fortea Pérez, la cerámica pudo ser una intrusión y no corresponder al contexto lítico, mientras que la segunda fecha no es buena, al parecer por escasez de materia orgánica, según transcribe Almagro Gorbea recogiendo comentarios de su excavador, señor Walker.
 
11. Cueva Zorra (Bicorp. Valencia).
 
            Muy próxima a la Rubia Alta y Baja citadas, se encuentra la Cueva Zorra, a pequeña distancia de varios de los abrigos pintados del Buitre.
 
            35 microburiles, 2 triángulos con apéndice lateral, 5 trapecios, 2 segmentos, 3 fragmentos de medias lunas, 1 microrraspador e infinidad de hojas y lasquitas indican su clara pertenencia al Mesolítico III.
 
12. Abrigo de Pedro Mas (Ayora. Valencia).
 
            Se encuentra en el Barranco Hondo, en la vertiente W. del Mugrón de Almansa y en las proximidades de la ciudad ibérica de Meca. Es un pequeño abrigo que contiene numerosas pinturas rupestres esquemáticas, al pie del cual existe sedimentación arqueológica que proporcionó diversos materiales, entre ellos un trapecio13
 
            En posterior visita se han podido recoger útiles líticos y un fragmento cerámico en superficie, que hacen sospechar en un habitáculo del Neolítico Final o Eneolítico Inicial. Se pudo comprobar lo discutible de algunas de las reproducciones de Breuil, en aspectos tanto morfológicos como coloristas, lo que rectificaremos en el estudio completo que preparamos.
 
13. La Ceja (Dos Aguas. Valencia).
 
            Es un yacimiento al aire libre en una zona llana cerca de la fuente del mismo nombre, próximo también al cauce del Júcar, a la Cueva de la Cocina y al conjunto pictórico de Dos Aguas14.
 
            Como el cercano yacimiento de la Polvorosa éste también fue descubierto por el equipo que excavaba la Cueva de la Cocina en 1978 bajo la dirección de J. Fortea, proporcionando la exploración superficial el siguiente material arqueológico:
 
— Lascas y esquirlas de sílex, algunas de cuarcita.
 
— Raspadores.
 
— Microburiles.
 
— Hojas escotadas.
 
            Ningún dato más se pudo obtener a través de la breve nota publicada en la obra reseñada, salvo que la presencia de trapecios, junto a hojas escotadas y microburiles es argumento para situar el conjunto lítico durante el Mesolítico III B o C, es decir entre el 6.500 y el 5.500 aproximadamente.
 
14. Covacho de la Polvorosa (Dos Aguas. Valencia).
 
            El Covacho de la Polvorosa se encuentra situado en la margen izquierda del barranco Falón, junto a la confluencia con el barranco de la Ventana, y próximo al abrigo del mismo nombre, abrigo que contiene las conocidas pinturas rupestres que forman el conjunto tan divulgado de Dos Aguas junto al Abrigo del Ciervo y el de la Pareja.
 
            Se descubrió en 1977 con motivo de las excavaciones que realizaba en el mismo el Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia, bajo la dirección de J. Fortea Pérez15.
 
            Se trata de un pequeño abrigo de cinco metros de ancho por tres y medio de profundidad y un metro veinte centímetros de altura media.
 
            La exploración superficial reveló que contenía un depósito con superficie irregular de 2'60 m. x 1'70 m., alcanzándose un espesor de 0'30 m. de profundidad máxima.
 
            El sondeo realizado permitió la obtención de la estratigrafía siguiente:
 
ESTRATO A: Arenas rojizas. Únicamente proporcionó varias lascas de sílex.
 
ESTRATO B1: Arqueológicamente resultó estéril, aunque se detectó la existencia de cenizas.
 
ESTRATO B2: Arenas rojizas con bolsadas carbonosas.
Se recogió el siguiente material arqueológico:
1 microburil.
2 raspadores.
Lascas y restos de fauna,
 
ESTRATO D: Arenas arcillosas y bolsadas carbonosas, recogiéndose lo siguiente:
2 raspadores.
1 microburil.
1 segmento con retoque abrupto.
Hojas y lascas.
Resina seca; corteza de pino; helix nemoralis y esquirlas óseas, algunas de ellas quemadas.
 
            Debido a la escasez de los útiles recogidos es muy problemática la adscripción cultural del conjunto, debiendo esperar a los oportunos análisis del C-14 realizados a partir de las muestras carbonosas obtenidas. Debido a su proximidad a la Cueva de la Cocina, se hace difícil pensar en la utilización de esta reducida cavidad al mismo tiempo que aquélla, por lo que se podría pensar en su ocupación en épocas en que Cocina no estuvo habitada por ofrecer deficientes condiciones de habitación, al estar expuesta a la inundación por su bajo nivel con respecto al cauce del barranco que discurre por su misma puerta, en cuyo caso la datación de este conjunto debería ser anterior al Mesolítico III A, pudiendo situarse durante el II; y si pudiésemos valorar el predominio de los raspadores habría que pensar en un momento antiguo del mismo, lo que nos llevaría a unas fechas desde el 8.500 al 7.000 a. de C.
 
15. Naiximent del B. de Malafi (Tollos. Alicante).
 
            En este paraje del término indicado, miembros del Centre d'Estudis Contestans recogieron un conjunto lítico compuesto por raederas como útiles más significativos, además de lascas y hojas, entre las que observamos moderada presencia de piezas de técnica Levallois, siendo en general los tipos pequeños, tendencia repetidamente señalada, como constante, en el Musteriense valenciano.
 
16. Cova del Barranc (Fleix. Vall de Laguart. Alicante).
 
            Esta gran cavidad se abre en la margen derecha del río Girona, término municipal de Vall de Laguart, próxima al pequeño núcleo de población de Fleix. Orientada al S-W.
 
            Fue descubierta hace varios años por Antonio Sancho Santamaría, natural de Gandía, entusiasta aficionado a la arqueología según hemos relatado al estudiar los yacimientos gandienses.
 
            El descubrimiento de un grupo de pinturas rupestres en las proximidades de la Cova motivó su exploración, y la localización de una dura brecha suspendida a unos dos metros de altura y trabada a la pared de la cavidad, recogiéndose también algunos sílex diseminados por la superficie.
 
            La cueva se utilizaba todavía hace algunos años como corral de ganado, de ahí que esté compartimentada por obra de mampostería, lo que ha debido ser la causa del vaciado parcial de la cavidad al extraer la sirle para usos agrícolas. Sin embargo, todavía subsiste una potente sedimentación arqueológica de cierta extensión.
 
            El día 9 de noviembre de 1.980 fue localizada y explorada por el Grupo Espeleológico Gatense, participando en la exploración J. Soler Mulet, Juan de Dios Boronat Soler y Juan Giner Monserrat.
 
            El material arqueológico recogido superficialmente es numeroso, ya que se encuentra en gran abundancia, y su examen arrojó el siguiente resultado:
 
            - 1 perforador.
            - 1 buril de ángulo sobre rotura.
            - Numerosas hojas y lascas, algunas con retoques.
 
            El conjunto hay que adscribirlo al Paleolítico aunque, por el momento, es difícil pronunciarse con más detalle dado el atipismo de lo recogido, a pesar de su abundancia.
 
            Posteriormente, D. Antonio Martínez Pérez, Profesor de E.G.B. y colaborador del Servicio de Investigaciones Prehistóricas, nos permitió estudiar un conjunto lítico recogido superficialmente en la cavidad, compuesto por los siguientes útiles:
 
1. Buril doble de ángulo sobre rotura.
2. Buril de ángulo sobre truncadura oblicua.
3. Buril plano.
4. Buril de ángulo sobre truncadura cóncava.
5. Buril de ángulo sobre truncadura cóncava.
6. Buril de ángulo sobre truncadura cóncava.
7. Buril de ángulo sobre truncadura oblicua.
8. Buril de ángulo sobre truncadura oblicua.
9. Raspador en extremo de lasca, con retoques simples marginales directos totales
     izquierdos.
10. Microrraspador en extremo de lasca.
11. Raspador en extremo de lasca.
12. Raspador en extremo de lasca.
13. Hoja con escotaduras.
14. Hoja-cresta total.
15. Hoja.
16. Hoja.
17. Hoja.
18. Lasca con extremo retocado y acuminado.
19. Hoja.
20. Hoja.
21. Hojita.
22. Lasca con retoques.
23. Lasca con retoques.
24 a 31. Buriles nucleiformes.
 
            En total ocho buriles de ángulo y uno plano, más otros ocho buriles nucleiformes.
 
            Posteriormente se han realizado en la cavidad trabajos de excavación, a cargo de la Dra. Carmen Cacho, confirmando la naturaleza paleolítica de la sedimentación y el hallazgo de una plaqueta con figuración zoomorfa que le confieren una singular notoriedad.
 
            Poco más podemos decir, únicamente destacar el carácter antiguo que ofrecen los útiles considerados en conjunto.
 
            La secular utilización de la cavidad como aprisco, y el aprovechamiento de la sirle como fertilizante agrícola, ha sido la causa, más que probable, de la extracción de gran parte de su relleno sedimentario, siendo testigo de ello, como ocurre también en otras muchas cavidades, los lentejones sujetos a las paredes por el carbonato cálcico; a gran altura en esta cueva, lo que es un dato importante a tener en cuenta a la hora de buscar una explicación a ciertas anomalías.
 
            La exploración de la misma había proporcionado siempre materiales líticos en abundancia, de clara filiación paleolítica, como los que hemos descrito anteriormente, y de antigua datación, tal y como dedujimos nosotros tras un estudio puramente arqueológico, y tal y como se confirmó posteriormente al datar los materiales que se obtuvieron en una prospección, que realizó la Dra. C. Cacho, a través del C-14, prospección que determinó la existencia de dos capas pero agrupando los materiales en un mismo nivel.
 
            De las tres muestras analizadas en el Laboratorio de Gif sur Ivette, del sondeo mencionado, la primera, GIF 7060, sobre hueso, dio fecha de 17.800 + 290 B.P.; la segunda, GIF 7058, sobre carbón, 12.806 + 900 B.P. y la tercera, GIF 7059, también sobre carbón, 12.200 + 900 B.P.. La aparente disparidad entre la primera y las dos segundas, permitió pensar en su contaminación, que en todo caso se pudo producir sobre las segundas según opinión de Mme. Delibrias mejor que sobre la primera, que concuerda con el material hallado según C. Cacho.
 
            Dados los avatares sufridos por la sedimentación es muy probable que lo restante corresponda al momento antiguo de su ocupación, quizá del Paleolítico Superior antiguo, Gravetiense o Auriñaciense, Solutrense y Magdaleniense.
 
            El hallazgo en superficie de una plaqueta con grabado zoomorfo, por el Centre d'Estudis Contestans, acrecentó el interés del yacimiento como indicamos.
 
            La plaqueta ha sido estudiada por C. Cacho, tratándose de un fragmento calizo de canto rodado en el que se ha grabado el prótomo de un probable équido con líneas simples y profundas, para el que encuentra paralelos en los niveles magdalenienses del Parpalló.
 
            Nuestra experiencia nos permite aceptar las tres dataciones tal cual son, naturalmente sobre carbonos, las segundas, desplazadas. La obra de arte bien pudiera ser de un momento posterior, incluso posterior al magdaleniense.
 
17 Abrigo del Tossal de la Roca (Vall d'Alcala. Alicante).
 
            Se sitúa este gran abrigo en la base de un elevado acantilado calizo conocido con este descriptivo nombre de sus características morfológicas y constitutivas (fig.5) La oquedad, de escasa profundidad, entre 5 y 10 m., es alargada, sobre 45 m. y su orientación O, más al encontrarse en la cabecera de un abrupto barranco que la protege por el N, le proporcionan idóneas condiciones de habitabilidad, que sin duda la aconsejaron (fig.6).
 
            Desde muy temprana fecha fue conocida por D. Vicente Pascual Pérez, quien fuera director del Museo de Alcoy, hablándonos de la misma en diversas ocasiones.
 
            El hecho de que mereciera las atenciones de excavadores clandestinos, que cavaron en el centro de la parte interior, motivó la visita al lugar de Salvador Climent Mañó, colaborador del S.I.P., y del Grup d'Estudis Contestans, recogiendo ambos materiales arqueológicos que luego se describirán y realizando los segundos determinados trabajos desde 1970 a 1975 que analizaremos.
 
            Entre 1976 y 1978 la Srta. Asquerino efectuó trabajos arqueológicos en la cavidad, trabajos que posteriormente ha proseguido Carmen Cacho hasta el momento presente. Fruto de todo lo cual es el que hoy nos encontremos ante uno de los yacimientos de mayor interés para el estudio del Paleomesolítico valenciano.
 
            Antes de entrar en valoraciones tipológicas y crono-estratigráficas consideramos de sumo interés resaltar la proximidad del yacimiento a la costa actual, entre 20 ó 25 kms. en línea recta, aunque, también, el que se encuentre en zona extremadamente abrupta y aislada con pésimas comunicaciones con el exterior.
 
Materiales:
 
            Hemos podido estudiar diversos materiales procedentes de este yacimiento, unos amablemente cedidos por D. Salvador Climent Mañó, quien los recogió superficialmente entre las tierras revueltas por excavadores clandestinos, o por los terraplenes y bancales inmediatos, otros, también puestos a nuestra disposición con similar deferencia por el Centre d'Estudis Contestans, recogidos entre las tierras extraídas de un gigantesco socavón realizado por excavadores clandestinos en el mismo centro del yacimiento, y al regularizar los cortes del socavón en cuestión.
 
            Dada la procedencia de los materiales nos limitaremos a presentar una simple relación numérica de los mismos:
 
            Raspadores...............................................193 - 58.66% (I.G.)
            Buriles........................................................13 -   3.95% (I.B.)
            Dorsos y bordes rebajados........................116 - 35.25% (I.Dr.)
            Perforadores.................................................7 -   2.12% (I.P.)
                                                                         ______
                                                               Total.....329
 
            Hoja con truncadura distal cóncava...............3
            Romboides....................................................1
            Raederas.......................................................1
            Diversos......................................................60
                                                                             _____
                                                               Total         65
 
            Hojas y hojitas...........................................428
            Núcleos.......................................................49
            Hojas cresta.................................................8
                                                                             ______
                                                               Total       485
                                                                             ______
            Suma........................................................879
 
            También se hizo relación del material malacológico y del óseo, poco significativo por otra parte.
 
            El estudio del material lítico en su totalidad, 879 trozos, de los cuales 394 correspondían a útiles, en una proporción casi del 50%, y muy próxima al 100% si consideramos como tal a las hojas y hojitas, y el elevado número absoluto de útiles, que permite su estadística con total garantía, nos decidió a la valoración cronológico-cultural del conjunto lítico, del que destacamos su homogeneidad, de ahí que lo consideráramos como correspondiente "desde el punto de vista industrial, adscribible con total seguridad a nuestro Mesolítico I, que datamos entre el 12.000 y el 8.500 a. de Cristo, aunque dada la altísima proporción de raspadores y dorsos rebajados, muy superior a la de buriles, hemos de pensar en una mayor intensidad en la ocupación del abrigo entre el 10.000 y el 8.500 a. de Cristo, es decir en el Mesolítico IB".
 
            Esta adscripción cultural y cronológica la valoramos especialmente porque nos sirvió para datar una obra de arte Parpallonés que detectamos, con motivo de nuestra estancia en el Centre d'Estudis Contestans, en la superficie plana de una piedra caliza de forma irregular, obra a la que hemos hecho repetidas referencias, porque lo consideramos de importancia capital para la cronología del Arte Parpallonés y del Arte Levantino.
 
            Sin embargo, al publicarse posteriormente los materiales del Centre d'Estudis Contestans no se tuvo en cuenta nuestro estudio, implícitamente ignorado, y por desconocimiento de la cuestión en el área valenciana se adscribieron a un genérico "Paleolítico Superior Final" difícil de explicar y mucho más de entender.
 
            Con posterioridad han continuado los trabajos en esta misma zona de la cavidad, consiguiéndose una secuencia estratigráfico-cultural de sumo interés, especialmente al ir apoyada por dataciones de C14. La publicación de los materiales de la estratigrafía y de las dataciones radiocarbónicas, ha sido sumamente aleccionador y ha confirmado cuanto hemos dicho en líneas anteriores.
 
            En la base, sobre la roca madre, el Nivel IV, cuyos materiales y datación, 15.360 + 1.100 BP, aseguran su consideración como Magdaleniense IV.
 
            Desde éste hasta la misma superficie los Niveles III, II y I, obteniéndose en el II sendas dataciones, 12.480 + 210 BP y 12.390 + 250 BP, lo que permite, también, considerarlos como pertenecientes al Mesolítico I, con evolución desde el IA al IB. Los materiales estudiados por nosotros corresponden a estos niveles y quedan de esta manera confirmadas nuestras deducciones cronológico-culturales a base de análisis puramente arqueológicos.
 
            Sin embargo, el interés del yacimiento ha aumentado todavía más a partir de la realización de excavaciones en la explanada exterior del gigantesco abrigo, en lugar no resguardado por la visera del mismo y, por lo tanto, no utilizado para guarda del ganado doméstico, cuyas deyecciones al acumularse en aquel lugar eran objeto de extracción por los labradores del área, lo que ha ido ocasionando el arrasamiento de los niveles superiores, que allí faltan por dicho motivo pero que en el exterior se conservaban.
 
            La estratigrafía detectada aquí es la siguiente:
 
Nivel Superficial.- Humus o mantillo. De 15 a 20 cms.
 
                                   - 1 trozo cerámica cardial en 3 fragmentos
            Cerámica       - Varios trozos cerámica lisa y tosca
                                   - 1 trozo con cordón y ungulaciones
- 1 trozo a torno con engobe amarillento, estampillado
 
                                   - 6 trapecios asimétricos, cortos.
                                   - 1 trapecio alargado
                                   - 1 triángulo isósceles
                                   - 1 microburil
                                   - 10 lascas con escotaduras y denticuladas
                                   - 8 hojas y hojitas con escotadura, tipo Montbani
                                   - 10 lascas retocadas
            Industria        - 4 hojas retocadas
            lítica               - 2 hojas de dorso
                                   - 2 raederas
                                   - 1 hojita dorso truncada
                                   - 1 hojita con fino retoque directo
                                   - 2 truncaduras
                                   - 1 "bec"
                                   - 1 buril diedro
                                   - 1 lasca con retoque bifacial de tipo campiñoide
 
Nivel I.- De 70 a 90 cms.
            Sedimento arcilloso grisáceo con mucha materia orgánica.
            Buza hacia el barranco.
                                   - 14 trapecios -15.73% (retoque abrupto, uno en doble bisel corto)
                                   -   1 triángulo isósceles con apéndice lateral tipo Cocina
                                   - Varias hojitas con escotadura, denticuladas y estranguladas.                                                                                        4.49%
                                   - Muchas muescas y denticulados        - 21.34%
                                   - Muchas lascas retocadas                     - 17.97%
Industria lítica           - Diversos (mayoría de raederas con retoque bifacial o cara plana 89 piezas                  estilo campiñoide)                               - 12.35%
                                   - Raspadores                                          - 8.98%
                                   - Raederas                                              - 6.74%
                                   - Hojitas dorso                            - 3.37%
                                   - Becs                                                     - 3.37%
                                   - Buriles                                                 - 2.24%
                                   - Hojas reto. sim. bilate.                          - 2.24%
 
Dataciones
                                   GIF.- 6.897: 7.560 + 80 BP = 5.610 BC
                                   GIF.- 6.898: 7.660 + 80 BP = 5.710 BC
 

Fauna                       Predominio      - Cabra
                                                          - Ciervo
                                   Indicios           - Suidos
                                                           - Carnívoros (zorro, gato salvaje, etc.)
Nivel IIa.- De 50 a 70 cms. Solo en el centro del abrigo. Se adelgaza hacia el interior.
                 Sedimento arenoso, marrón claro, con abundantes bloques del techo.
 
                                   - Muescas y denticulados
                                    - Lascas retocadas
                                   - Raspadores
                                   - Diversos (estilo campiñoide)
Industria   lítica         - Buriles (diedros más abundantes)
(sólo 65 piezas)          - Raederas
                                   - Hojas dorso
                                   - Truncaduras
                                   - Becs y perforadores
                                   - Útiles sobre hojita
                                   - 1 probable segmento u hojita de dorso curvo
 
Fauna                        - Disminución de cápridos
                                   - Aumento lagomorfos
 

Dataciones                - GIF.- 7.061: 8.500 + 120 BP = 6.100 BC
                                   - GIF.- 7.062: 8.350 + 120 BP = 6.400 BC
 
Nivel IIb.- De 40 a 60 cms.
                  Sedimento arcilloso-arenoso, marrón oscuro entre grandes bloques.
 

                                   - Raspadores                                        28.83%
                                   - Hojitas                                               15.33%
                                   - Muescas y denticulados                      16.56%
                                   - Lascas retocadas                                14.11%
                                   - Buriles                                                 3.06%
     Industria lítica     - Hojas retocadas                                   3.06%
     (163 piezas)         - Truncadas                                            4.90%
                                   - Hojas de dorso                                     1.84%
                                   - Lascas reto.abrupto                              1.84%
                                   - Becs-perforadores                                1.84%
                                   - 3 pequeños segmentos con retoque abrupto
                                   - 1 probable segmento o triángulo
                                   - 2 probables segmentos
 
GIF.- 7.063:     8.350 +    90 BP    =    6.400 BC
Dataciones
GIF - 7.064:     9.150 + 100 BP    =    7.200 BC
 
            Los trabajos han permitido conocer la existencia de tres niveles, el IIb con materiales adscribibles a nuestro Mesolítico II, el IIa a nuestro Mesolítico IIIA y el I al IIIB y C, respectivamente, confirmado por la presencia de la industria lítica sumamente representativa junto a las fechas de C14. El hallazgo de fragmentos de cerámica cardial en superficie permite completar el ciclo y establecer el comienzo del Protoneolítico como el momento de abandono de la cavidad.
 
            En 1983 publicamos la primera obra artística procedente de este yacimiento. Se trababa de una gruesa piedra caliza con superficie plana, encontrada entre las tierras amontonadas al realizar el sondeo clandestino en el interior del abrigo o zona oriental del mismo.
 
            En la superficie lisa se representó un macho cabrío de largos cuernos, y superpuesto al mismo la cabeza y cuello de una cierva; además de múltiples rayas. Se recogió y guardó por miembros del Centre d'Estudis Contestans en atención a que tenía una fuerte y bien visible mancha de ocre rojo.
 
            Los materiales recogidos entre las tierras de donde se obtuvo la pieza caliza los adscribimos al Mesolítico I, lo que confirmaron las dataciones obtenidas tras la excavación que en el lugar realizó la Dra. Cacho Quesada. Excavaciones que le permitieron recoger seis obras más sobre soportes diversos, estableciendo la secuencia estratigráfica y cultural completa del yacimiento en dicha zona, lo que completó la excavación en la zona exterior.
 
            Las obras encontradas fueron las siguientes:
 
- Canto marino calizo. Compresor-retocador. En el anverso, liso por el rodamiento, aparece grabado, con trazo simple muy fino, un cánido, probable zorro.
- Canto plano calizo, con superficies alisadas por abrasión. En el anverso probable quijada de animal indeterminada: en el reverso algunos trazos indefinidos.
- Fragmento gran canto calizo; superficie aplanada (se supone que por abrasión) en la que se cree distinguir un toro o ciervo. La otra cara se presentaba totalmente pintada de ocre rojo. Se le encuentran paralelos en Parpalló.
- Fragmento de plaqueta de caliza gredosa. El aplanado anverso, totalmente cubierto de ocre rojo vinoso, ofrece el grabado de la cabeza y cuello de una cierva, junto a numerosas líneas incisas sin orden aparente.
- Fragmento de canto calizo, blanquecino. En el anverso, aplanado, se grabó una cierva casi completa, falta la grupa y los cuartos traseros. Encuentran paralelos en la C. Fosca cercana.
- Pequeño fragmento óseo, posible espátula, con grabados geométricos en el anverso y reverso.
 
18. Cova d'En Pardo (Benisili. Vall de Gallinera. Alicante).
 
            La Cova d'En Pardo es una cavidad cuya publicación siempre ha causado una viva expectativa, que nunca se ha hecho realidad porque, salvo una breve nota publicada tiempo ha, nada más se ha publicado sobre ella en su totalidad, excepto lo de Fortea con respecto a los niveles mesolíticos (epipaleolítico para él).
 
            Sin embargo, durante 1982 visitamos el Museo de Alcoy y pudimos estudiar los materiales expuestos en el mismo en orden estratigráfico, a través de lo cual pudimos deducir lo siguiente.
 
1. Se observa la existencia de dos grandes bloques estratigráficos, el cerámico o superior y el lítico o inferior.
2. El cerámico presenta huellas evidentes de remoción. El primer nivel o capa, correspondiente a los primeros 40 cms. no tiene nada que objetar, cerámicas peinadas, carenadas y campaniformes son perfectamente compatibles.
     El segundo nivel o capa, por el contrario, presenta cerámica cardial ya, pero junto a ídolos de violín, pieza esta propia de un Eneolítico y no de un Neolítico Antiguo.
 
3. El nivel mesolítico corresponde a un Mesolítico IB por su componente exclusivo de raspadores y dorsos rebajados, debiendo ser datado hacia el 8.500 a. de Cristo, de ahí que se detecte una anomalía estratigráfica entre el Mesolítico IB y el Neolítico Antiguo, que se puede datar entre el 4.000 y el 5.000 a. de C., faltando, pues, los niveles del Mesolítico geométrico o, en su defecto, el estéril correspondiente si consideramos que la cavidad no se ocupó durante tres mil años.
 
4. El contacto directo condicionó el trasvase de material de un nivel a otro, cardial al Mesolítico y microrraspadores y dorsos al Neolítico.
 
            Poco es, pues, lo que se puede deducir de lo publicado hasta el momento, a lo que hay que sumar la anomalía estratigráfica que, aunque afecta especialmente al nivel cerámico, también plantea problemas en el de transición, con trasvase de materiales, lo que habrá que tener en cuenta en el futuro.
 
19. Cova Fonda (Castell de Castells. Alicante).
 
            Al pie de un alto acantilado, que interrumpe verticalmente el Pla de Petracos sobre el Barranc de Malafí, se encuentra la llamada Cova Fonda, concavidad de mayor profundidad que otras inmediatas constituyentes de un conjunto de oquedades abiertas en la roca caliza propia del lugar. En este acantilado se encuentran las célebres pinturas rupestres del mismo nombre, en nichos próximos junto a un gran abrigo situado al sur del roquedal; estas pinturas son las más representativas del que se ha dado en llamar Arte Estilo Petracos, y en este mismo lugar coexisten con representaciones del Arte Rupestre Levantino.
 
            En los bancales en terraza, situados desde el pie de la Cova Fonda hasta el lecho del barranco, se encuentran sílex de intensa pátina lechosa, habiendo recogido nosotros mismos algunos en la visita que efectuamos a las mencionadas pinturas.
 
            En el Centre d'Estudis Contestans pudimos ver los útiles siguientes:
 
                        7 raspadores
                        1 buril doble
                        4 dorsos y bordes rebajados
 
            Estos materiales se prestan a las mismas consideraciones que ya realizamos al hablar de los del Gorgori.
 
 
 
20. Cova del Gorgori (L'Orcha. Alberri. Alicante).
 
            La Cova del Gorgori está situada a km. y medio del pueblecito de L'Orcha, en zona abrupta e intrincada, aunque próxima a la costa actual, apenas 25 kms. en línea recta, y en la cuenca del Serpis, río que atraviesa la rica zona arqueológica de la Vall de Bayren o Huerta de Gandía, donde se ubican los importantes yacimientos de Parpalló, Mallaetes, Llop, Maravelles, Rates Penaes, Barranch Blanc y Porcs, de los que dista escasos kms.
 
            En realidad es un abrigo muy bien orientado, al SE, amplio y que, por lo tanto, ofrece buenas condiciones de habitabilidad, lo que, junto a su proximidad a la población, ha ocasionado su uso y frecuentación habitual, hasta tal punto que la potente sedimentación que contenía fue extraída totalmente y vertida en las inmediaciones para construir bancales, escalonados en terrazas, que aun soportan cultivos propios de la zona, razón por la cual todos los materiales fueron recogidos por la superficie de los bancales citados.
 
            Estudiados por G. Iturbe Polo los 2.618 restos conservados, pudo determinar que correspondían a un solo momento cronológico-cultural, a pesar que tuvo en cuenta la existencia de algunas piezas de estilo y técnica musteroide, considerándolas también de la época habida cuenta su presencia en diversos yacimientos del sur de Francia de época coetánea, por lo que descartó la probable existencia de un nivel más antiguo en base a dichos indicios.
 
            El autor hace un primer análisis de conjunto, sin entrar a valorar los 15 fragmentos de cerámica, por ser medievales y recientes, ni los trece de fauna mastológica o los 5 de malacológica. Destacando del sílex su "notable calidad" y la pátina lechosa, así como los numerosos restos rodados y fracturados por los aperos y las labores agrícolas, citando la existencia de 65 núcleos; 903 lascas más 35 con huellas de uso y 88 con retoques; 765 lasquitas; 126 hojas (láminas para Iturbe), más 42 con huellas de uso y 21 con retoques; 121 hojitas (laminitas), más 62 con huellas de uso y 9 retocadas. Hojas y hojitas que no estudia entre los útiles o "piezas".
 
            Como piezas contabiliza 340, de las cuales casi la mitad son raspadores, especialmente los nucleiformes, siendo más abundantes sobre lasca que sobre hoja, claramente microlíticos. A los raspadores le siguen las muescas y denticulados (15'87%) y a estos las hojitas de borde rebajado (laminitas de borde rebajado). El cuarto grupo corresponde a las fracturas retocadas y el quinto a los buriles con un 3'35% (12 piezas).
 
            Todo lo cual le permite situar el conjunto industrial en el Epipaleolítico microlaminar tipo S. Gregori de Fortea o Mesolítico IB nuestro, estableciendo comparaciones con yacimientos tarraconenses o franceses excesivamente alejados, cuando los paralelos se encuentran sumamente próximos, ya que, con muy buen criterio, el Dr. Iturbe afirma que "a pesar de estos paralelismos industriales con los yacimientos tarraconenses, la industria de Gorgori es más semejante en tamaño al mundo levantino", de ahí que los paralelos que cita ahora con Mallaetes, Parpalló o Tossal de la Roca y los yacimientos de Villena, queda más ajustado.
 
            Cronológicamente lo sitúa al final del Mesolítico IB, antes de la llegada de los geométricos del Mesolítico II, a fines del IX milenio a. de C., lo que compartimos plenamente.
 
21. Cova Fosca (Vall d'Ebo. Alicante).
 
            Esta cavidad es, quizá, la más importante del conjunto descubierto al norte de Alicante y resumido aquí, no tanto por la estratigrafía del relleno sedimentario excavado en el vestíbulo, como por las importantes manifestaciones de arte rupestre parietal descubierto en su interior por el Centre d'Estudis Contestans.
 
            Como yacimiento arqueológico era conocido de antiguo, habiendo sido incluído por J. de Dios Boronat Soler en un estudio de conjunto sobre el Neolítico de la Marina Alta en atención a los materiales neolíticos, cerámicos especialmente, recogidos en la cavidad por el Grupo Arqueológico Gatense.
 
            Según el estudio que nos sirve de referencia la superficie excavada fue de un metro cuadrado, ofreciendo densa estratigrafía que se describe de la manera siguiente:
 
Nivel I y superficial: de 0.4 a 0.50 m. de espesor. Estéril.
 
Nivel II: hasta 1.20 de profundidad. Tierra gris pulverulenta, con carbones y piedras.
Materiales neolíticos y modernos. De 1.20 a 1.85 m. Tierra limosa compacta.
Materiales neolíticos con cerámica cardial.
         De 1.85 a 2.15 m. Menos limosa que la anterior. Color del gris al marrón claro. Materiales similares a los de la capa anterior, disminuyendo progresivamente hasta quedar representado por alguna lasquita de sílex. Al fondo se notó aumento significativo del material, ya en contacto con el nivel siguiente.
 
Nivel III: color de marrón claro a marrón oscuro.
 
                                               Raspadores                                      60
             Exclusivamente       Buriles                                              6
             útiles líticos             Bordes y dorsos rebajados               16
                                               Perforadores                                      2
 
Nivel IV: color marrón oscuro
 
                                               Raspadores                                         7
             Útiles líticos            Buriles                                                5
                                               Bordes y dorsos                                 5
 
Nivel IV y V: Estériles.
            También se presenta un fragmento basal de azagaya monobiselada. Fragmento insignificante y muy dudoso bajo nuestro punto de vista, siendo también dudoso el escaleno y el microburil de Krukowsky señalados, así como alguno de los buriles de la relación en los niveles IV y III, para nosotros la estratigrafía se presenta clara, sobre un conjunto del Mesolítico IB, correspondiente a los niveles IV y III se encuentra el Neolítico I o Antiguo, Nivel II. Entre ambos falta, como en tantos yacimientos, los niveles correspondientes al Mesolítico II y III con geométricos, o, en su defecto, el nivel estéril que lo supla.
 
22. Cova de Sta. Maira (Castell de Castells. Alicante).
 
            En esta cavidad se realizó un sondeo hace algunos años (ahora en fase de excavación por el interés que despertó), levantándose cinco capas de espesor desigual, señalando como características generales el carácter pulverulento de sus tierras y la frecuente presencia de madrigueras.
 
Niveles y materiales
 
            Nivel superficial, I y II .- El primero entre 4 y 6 cms. de espesor, entre 3 y 4 el segundo y de 25 a 30 el tercero. Definidos por la presencia de cerámica cardial; adscritos, pues, al Neolítico I o Antiguo.
 
            Nivel III.- De 1 a 1.10 m. de espesor. Tierra gris, compacta, con pequeños carbones. Se recogieron veintisiete sílex únicamente, de ellos 1 raspador y 1 borde o dorso rebajado, por lo que se ha considerado estéril, contaminado por escasos carbones y cerámicas junto a los sílex descritos.
 
            Nivel III y IV.- Entre el fondo del nivel III y el comienzo del IV se recogieron veintinueve sílex, entre los cuales 9 raspadores, 1 perforador, 1 buril y 8 dorsos rebajados.
 
            Nivel IV y V. Entre 0.90 1.50 m. de espesor, tierra marrón.
Sílex:
                        Raspadores................................101
                        Buriles..........................................3
                        Dorsos y bordes rebajados...........31
                        Perforadores..................................6 (dudosos algunos)
 
            De acuerdo con nuestro criterio, nos encontramos ante una típica estratigrafía, con nivel cerámico inicial, Neolítico Antiguo en este caso, y un nivel del Mesolítico I en la base, del A o antiguo, separados por una capa estéril potente intermedia, durante la que no se ocupó la cavidad, momento correspondiente al Mesolítico IB, al II y al III, como viene siendo habitual, aunque en este caso sea por abandono claramente y no por el desmantelamiento de los niveles.
 
            Junto a la Cueva de Sta. Maira se encuentra el Abric de Sta. Maira y es el Abric VI del Barranc De Famorca que discurre por los términos de Famorca y Castell de Castells, donde los abrigos V y VII contienen pinturas del Estilo Petracos y el resto de abrigos son del más puro estilo esquemático.
 
            En este hay escenas del más puro estilo levantino con numerosas representaciones humanas, especialmente arqueros-guerreros-cazadores de los más variados estilos, así como ciervos y cabras.
 
            El yacimiento arqueológico contiguo, de gran interés por su potencia y extensión, es un dato a tener en cuenta para poder determinar la cronología del A.R.L.
 
23. Redil de la Cueva del Manzano (Xalo. Alicante).
 
            Se encuentra al extremo E. del gran abrigo en cuyas paredes se encontraron las pinturas rupestres levantinas estudiadas en su día.
 
            Posee un inmenso depósito sedimentario entre gruesos bloques calizos, allanado en la parte superior para la habilitación del redil de referencia. La búsqueda en las laderas y en los bancales inmediatos nos permitió recoger los útiles líticos y la cerámica que reproducimos en la figura   en la que destaca un fragmento de cerámica gradinada, una hoja de sílex con retoques, otra hojita también retocada y tres lasquitas con los correspondientes retoques, todo lo cual nos aconseja considerar la ocupación del lugar en época prehistórica, con mucha probabilidad durante el Neolítico, creyendo también que se pudo utilizar en épocas más antiguas aunque sin que tengamos de ello evidencias, faltos del necesario sondeo estratigráfico.
 
24. Puntal de la Cueva del Manzano. (Xalo. Alicante).
 
            Al sur del abrigo, a unos cien metros en línea recta, en la parte opuesta del barranco, se localizó un poblado de la E. del Bronce, en un escarpado puntal rocoso de escasa superficie. Su visita permitió recoger cerámicas superficialmente, trozos de sílex y fragmentos de molinos de arenisca roja. Dada la proliferación de estos asentamientos mencionamos su situación sin hacer mayor hincapié en ello.
 
25. Coves d'Esteve (Vall d’Ebo. Alicante).
 
En un barranco afluente del Riu Girona, un sondeo en superficie de 1 m2 permitió levantar XIII capas hasta 0'97 m., encontrándolo todo completamente revuelto según la autora, quien clasifica el material lítico de la manera siguiente:
 
Raspadores                                         18
Buriles                                                  7
Raspador-buril                         1
Dorsos y bordes rebajados                   8
Perforadores                                        2
Núcleos                                               9
Hojas y hojitas                                   129
Lascas                                               235
 
El examen del material representado gráficamente permite las siguientes puntualizaciones: los raspadores, en su totalidad, son más bien microrraspadores; 2 de los buriles son dudosos, así como uno de los perforadores y el raspador-buril.
También se cita una azagaya y un hueso grabado, debiendo mostrar serias dudas sobre la azagaya, que más bien es un simple punzón deteriorado.
 
A resaltar la presencia de trozos cerámicos hasta 0'40 m. de profundidad.
 
            La autora considera el conjunto como del Epipaleolítico Inicial, aunque se ajusta mejor al Mesolítico IB final.
 
26. Cova Bernat (Fageca. Alicante).
 
En el Barranco del Moro, afluente del de Famorca. Una cata de 1.25 x 0.7 m. permitió alcanzar 1.90 m. de profundidad. Aunque la autora distingue V niveles, el material lítico, escaso, ofrece clara unidad.
 
Raspadores                             10
Buriles                                      6
Dorsos y bordes rebajados       4
Perforadores                            1
Núcleos                                    8
Hojas                                      36
Lascas                                     97
 
Exclusivamente en superficie se localizaron fragmentos cerámicos diversos.
 
La autora considera el conjunto como del Paleolítico Superior Final.
 
Para nosotros, que discrepamos de la clasificación de los buriles, el conjunto responde perfectamente a las características del Mesolítico IB.
 
28. Pla del Llimener (Vall de Gallinera. Alicante)
 
Este yacimiento arqueológico, como su nombre indica, se sitúa en zona llana rodeada por el S., E. y NE de profundos barrancos, cuyas laderas descienden en pronunciada pendiente hacia el barranco de Vall de Gallinera, arteria que drena el valle del mismo nombre en sentido longitudinal de poniente a levante y, a lo largo del cual, se sitúan los ocho núcleos de población dispersa que constituyen el municipio propiamente dicho.
 
Se encuentra en las proximidades de Benisili y Patro y fue descubierto por Salvador Climent Mañó y Salvador Climent Server, que realizaban metódicas exploraciones por el valle. En agosto del mismo año, y en compañía de ambos, exploramos el yacimiento, recogiendo numerosísimo material arqueológico que, junto al recogido por los descubridores, relacionaremos a continuación.
 
Aparece esparcido en un área extensa de más de 200 metros de longitud, alrededor de una pequeña cubeta o dolina rellena con tierras arcillosas rojas que constituyen el soporte, actualmente, de un olivar, arcillas que también se encuentran en los campos colindantes y en las oquedades de las zonas con roca caliza.
 
Materiales
 
Lo recogido, en casi su totalidad, es sílex, salvo alguna cuarcita, que aparece con total y profunda pátina lechosa, ligeramente amarillenta en ocasiones, alteraciones por su permanente exposición a la intemperie. El recuento de 200 es significativo, sin tener en cuenta lascas y trozos diversos, ofrece el resultado siguiente:
 
Raspadores                             71
Buriles                                     26
Bordes y dorsos rebajados       4
Hoja con truncadura                 1
Raclettes                                  1
Núcleos                                   36
Lascas y hojas retocadas         41
                                            ____
                        Total             180
 
Es evidente el absoluto predominio de los raspadores sobre las restantes piezas, especialmente sobre los buriles; la falta de bordes y dorsos rebajados no es, sin embargo, determinante dada la fragilidad de estos útiles, lo que puede explicar su ausencia (figs. 13 y 14).
 
El conjunto resulta homogéneo y el número de útiles lo suficientemente elevado para que podamos adscribirlo cultural y cronológicamente al Mesolítico IB, con datación entre el 10.000 y el 8.500 a. de Cristo.
 
28. Cova de Reinos (Vall d'Ebo).
 
            Se trata de una pequeña cavidad, cueva de apenas 13 m. de profundidad por 6 de anchura, al fondo de la cual se pintó el contorno de un animal, cáprido según los autores, de abultado vientre y cortas y desiguales patas.
            El hallazgo de unos pocos útiles líticos en superficie, adscritos al Solutrense por el modo del retoque de alguno de ellos, sin más especificaciones, parece que ha sido argumento suficiente para apoyar la adscripción solutrense de la pintura.
 
29. Yacimientos con arte rupestre.-
            En las inmediaciones, proximidades o en el área donde se sitúan los yacimientos descritos desde el número 15 al 27, ambos inclusive, se encuentran los que contienen las pinturas que se describen y, en algunos casos, con yacimientos propios o cercanos tal como se indica.
 
I. Barranc del Galistero (Castell de Castells).
 
            Abrigo con una figura humana y una cabra como restos más significativos entre otros pocos.
            Cerca se encuentran las del Pla de Petracos.
            No contiene restos arqueológicos aunque recientemente se ha señalado la existencia en la cercana Cova de d’Alt, de yacimiento del Neolítico Antiguo(*1).
 
II. Esbardal de Miquel el Serrill (Castell de Castells).
 
            Barranco de poca profundidad donde se han localizado dos abrigos, a escasos metros uno del otro.
 
            En el primero se representó una figura humana mal conservada, con un brazo al parecer terminado en mano con cinco grandes dedos, brazo que atraviesa o al que se superpone un extraño instrumento parecido a un arco. Cerca, probable trozo de una figura de animal indeterminado rodeado de múltiples manchas pequeñas interpretadas como huellas o manchas de sangre.
 
            El otro abrigo solo contiene dos manchones de pintura, sin más.
 
            No se conoce yacimiento arqueológico en ellos, aunque en sus inmediaciones, en cueva próxima el mismo barranco, se cita la existencia de cerámica a mano (ver *1).
 
III. Raco de Sorellets (Castell de Castells).
 
            Cerca de las pinturas del Pla de Petracos y de Covalta, tratándose de un pequeño abrigo con dos bocas de acceso.
 
            Se han distinguido 21 figuraciones y aparte manchas y signos no figurativos; el resto son figuras humanas o animales del Arte Rupestre Levantino, entre los que destacan dos figuras enfrentadas y en actitud de reposo, con una diminuta figura enmedio.
 
            No se ha encontrado yacimiento arqueológico.
 
IV. Abrigo I del Pla de Petracos (Castell de Castells).
 
            Se conoce así el grupo de grandes abrigos y pequeños núcleos rupestres que se abren en el acantilado calizo con el que termina el llano de referencia sobre el Barranc de Malafi.
 
            En los nichos se pintaron el conjunto de figuras más espectaculares entre las conocidas del Arte Estilo Petracos, mientras que en el gran abrigo al sur del acantilado, donde no existen representaciones de aquel estilo, se pintó un excelente ciervo, resto de dos figuras humanas y manchas diversas.
 
            La Cova Fonda ha proporcionado los materiales que se describen.
 
V. Abrigo V del Raco de Gorgori (Castell de Castells).
 
            En la pared de este pequeño abrigo se representaron dos cápridos, ahora incompletos, un arquero del que se conserva parte del arco tenso con la flecha dispuesta y un arquero sentado con flecha, carcaj y probable arco. Aparte manchas y trazos indeterminados.
 
VI. Abric del Raco de Condoig (Castell de Castells).
 
            Gran abrigo que conserva la mitad delantera de un macho cabrío de buen estilo, junto a barras u otras manchas indeterminadas.
 
            A 500 m. y, en superficie, se ha descubierto el yacimiento de Les Ronxes, que adscriben al Auriñaciense (ver *1).
 
VII. Abric de les Torrudanes (La Vall d'Ebo).
 
            Gigantesco abrigo en el que se han diferenciado nueve paneles con notables representaciones en la mayor parte de los mismos.
 
            Hay arqueros-guerreros-cazadores de tipos y actitudes diversas, así como figuras animales entre las que predominan las cabras, habiendo también ciervos.
 
            Entre los escasos motivos geométricos a destacar un pectiniforme en el panel 4, sobre la cornamenta de un cáprido.
 
            Cerca se encuentran les Coves d’Esteve descritas y a pocos metros el Abric de Sergues, con materiales que dicen del “Paleolítico Superior Final”, jerga que hay que traducir por Mesolítico I (*1).
 
VIII. Abric IV del Barranc de Beniali (Vall de Gallinera).
 
            Ofrece la particularidad, no frecuente, este yacimiento de poseer figuraciones tanto del A.R.L. como del Arte Estilo Petracos o del Esquemático, aunque separadas en paneles distintos, excepto los esquemáticos con los del A.E.P., si exceptuamos unos supuestos trazos simples, que se han supuesto levantinos, en el interior de un desconchado que, a su vez, afecta a un serpentiforme del A.E.P.
 
            Los levantinos se reducen a dos figuras humanas en actitud de difícil interpretación.
 
            No se conoce yacimiento arqueológico.
 
IX. Barranc de Parets (La Vall de Gallinera).
 
            Abrigo de proporciones medias que conserva una única figuración, precisamente un arquero en posición de disparo, con arco y flechas.
 
            Cerca, cueva con cerámica a mano.
 
X. Benirrama (La Vall de Gallinera).
 
            Con este nombre se conocen dos abrigos rupestres, famosos por el espectacular robo de varias de sus pinturas.
 
            En ambos las representaciones de A.R.L. son las más numerosas y significativas, frente a unas pocas de tipo esquemático; a resaltar un ave según sus descubridores.
 
            Tampoco se han localizado yacimientos arqueológicos en sus inmediaciones.
 
XI. Conjunto VI del Barranc de l'Infern (Fleix).
 
            Comprende dos abrigos, siendo el primero de pequeñas dimensiones pero conteniendo una interesante escena de caza del más puro estilo levantino, en la que se distinguen 4 arqueros que disparan a dos cérvidos.
 
            El abrigo II es de mayores dimensiones aunque lo más sobresaliente sea una figura, probablemente femenina, de A.R.L. y varias esquemáticas.
 
            En las proximidades se encuentra la Cova del Barranc, con el yacimiento arqueológico descrito y encima del abrigo III un poblado de la E. del Bronce (*1).
 
XII. Abric del Barranc de la Palla (Tormos).
 
            Pequeño abrigo en el que se han diferenciado 4 paneles. En el primero un soliforme y unas figuraciones esquemáticas con serpentiformes en series y bandas entrelazadas con círculos en su interior, coexisten con zoomorfos de tipo también esquemático o semiesquemático, mientras que el panel tres contiene una escena de caza típica con dos cabras asaeteadas por un arquero y con extenso rastro de sangre y huellas de uno de los dos cápridos, otros arqueros y animales completan el conjunto.
 
            El panel 4, por el contrario ofrece un amplio conjunto esquemático junto a escasas y dudosas representaciones levantinas.
 
            No se conoce yacimiento arqueológico.
 
XIII. Abrigo del Barranc del Xorquet (Tárbena).
 
            Pequeño abrigo en el que se ha descubierto una curiosa representación de contorno cuadrangular con motivo fusiforme en su interior, lo que ha sido considerado como del A.R.L.
 
            No se conoce yacimiento arqueológico.
 
XIV. Cova del Mansano (Xalo)
 
            En este gigantesco abrigo descubrió el Grupo Arqueológico Gatense un nutrido conjunto de pinturas correspondientes al Arte Rupestre Levantino, que publicamos nosotros con especial dedicación.
 
            Figuras humanas y animales, en conjunto o aisladas, se representaron.
 
 
XV. Cova de la Tia Isabel (Benissa).
 
            A pesar de la gran longitud de este abrigo y de la favorable superficie de sus lisas paredes, solamente contiene, o conserva, unas pocas figuras. Siendo lo más sobresaliente los dos cápridos aculados.
 
            Antes del descubrimiento de las pinturas de La Cachutpa, en término de Xabia, éstas eran las pinturas más próximas al Mediterráneo.
 
XVI. Coves Roges (Tollos).
 
            Consta de tres pequeños abrigos de escaso desarrollo. El primero únicamente contiene una representación, sumamente característica, con sendos serpentiformes rematados en formas subcirculares o ramificadas. El segundo una simple mancha en herradura y el tercero restos de pinturas, degradadas, de apariencia esquemática.
 
            Un promontorio inmediato se ocupó durante la E. del Bronce Valenciano.
 
XVII. Abrigo V del Barranc de Famorca (Famorca).
 
            Pequeño abrigo que contiene un interesante conjunto pictórico, tanto de Estilo Pla de Petracos como Esquemático, unas junto a otras.
 
            Las del primero comprenden dos conjuntos de serpentiformes de anchas bandas en unos casos o estrechas en otros, terminadas en formas subcirculares o ramificadas a modo de manos o pectiniformes, recordando en un caso una figura humana yacente.
 
            Las segundas, de coloración similar entre si y diferenciada de las anteriores, comprende una figura subcircular oculada, un ramiforme u hombre-dino y una barra corta y estrecha en el interior de un desconchado que afecta a un serpentiforme.
 
 
XVIII. Abrigo VII del Barranc de Famorca (Castell de Castells).
 
            Oquedad de escasas dimensiones que contiene tres gruesas barras consideradas de este estilo.
 
            En las proximidades de este abrigo se señala la existencia de un pequeño poblado de la E. del Bronce Valenciano en alto rocoso, y sobre la plataforma otro del Eneolítico final o E. del Bronce inicial.
 
XIX. Raco de Sorellets (Castell de Castells).
 
            A medio Km. del Pla de Petracos, con varios abrigos, los descritos ya con representación de A.R.L.
 
            En este hay serpentiformes verticales terminados, algunos, en ramificaciones a modo de dedos.
            Borrosas figuras contiguas se han supuesto levantinas, con escasa convicción.
 
XX. Pla de Petracos (Castell de Castells).
 
            El abrigo I, con figuras zoomorfas de tipo levantino, ya se ha descrito. Las del II, por pésima conservación e imposible identificación se omiten.
 
            Los abrigos numerados del III al VIII contienen el conjunto pictórico más numeroso y notable del Arte Estilo Petracos.
 
            Son abrigos, tipo nicho u hornacina, abiertos a cierta altura de la pared vertical del acantilado, con representaciones de grandes dimensiones que los hacen perfectamente visibles desde la base del acantilado.
 
            Fueron descubiertas en agosto de 1980 por D. José Soler Salvá, vecino de Denia, quien lo puso en nuestro conocimiento, visitándolas seguidamente.
 
            Lo más abundante del conjunto son los serpentiformes, de ancha banda o de línea, terminados en figuras subcirculares o ramificadas, como dedos o pectiniformes en algún caso. Algunas figuras tienen apariencia humana o "demoniaca". La interpretación como oculada de una de las figuras nos hizo adscribir el conjunto al esquemático de
época Eneolítica.
 
            Inmediata a los mismos se encuentra la C. Fonda, de donde suponemos la procedencia del conjunto lítico recogido en los bancales próximos.
 
XXI. Barranc de l'Infern (La Vall de Laguart).
 
            En este barranco existe un importante conjunto de Arte Rupestre Levantino, ya descrito, convenientemente separado de los conjuntos I a V, con diversos abrigos cada uno que contienen pinturas esquemáticas y de Estilo Pla de Petracos, contiguas unas a otras en algunos casos.
 
            El Conjunto IV es el que contiene las pinturas de Estilo Pla de Petracos, solo en los abrigos I y II, contiguas a otras claramente esquemáticas, que ocupan el III y IV en el interior de una enorme bóveda en la que se abren éstos a modo de hornacinas.
 
            Siendo también esquemáticas en el abrigo V del mismo conjunto.
 
            El resto del conjunto sólo tiene pinturas esquemáticas.
 
            Las de Estilo Pla de Petracos son escasas pero sumamente significativas, tratándose de lo que parecen dos figuras humanas totalmente unidas, con dos únicos brazos alzados, terminados en cuatro y tres apéndices o dedos.
 
            Fueron descubiertas antes de 1970 por D. Antonio Sancho Santamaría, excursionista y espeleólogo gandiense, explorador incansable de yacimientos arqueológicos, quien nos transmitió la noticia y copia a mano alzada de este conjunto, lo que hacia 1985 comunicamos al Centro d'Estudis Contestans habida cuenta del estudio territorial que realizaban, con encargo expreso que citasen la procedencia inicial de la noticia.
 
XXII. Abrigos del Barranc de la Fita (Famorca).
 
            Se trata de los abrigos II, III, IV y V, exceptuando el I cuyos grabados fusiformes ya se han descrito.
 
            Los cuatro son de reducidas dimensiones y escasas representaciones, siendo lo más notable un soliforme del abrigo III y una figura humana sumamente esquemática del V.
            No se señalan yacimientos en sus inmediaciones.
 
XXIII. Cova Llarga (L'Orcha).
 
            Abrigo ancho, poco profundo y bajo, en el que solamente se ha observado la presencia de una figura humana, con cabeza ovoide y brazos en asa.
 
XXIV. Barranc de la Penya Blanca (Planes).
 
            En la pared de este abrigo se señala la presencia de diminutas representaciones cruciformes, que los autores creen representaciones de pequeños pájaros o pequeñas abejas, comparándolo quizá con lo de la Araña al considerarlo levantino.
 
            En Les Coves de la Vila se ha encontrado cerámica a mano y una punta de flecha de sílex.
 
XXV. Barranc dels Garrofers (Planes).
 
            Existen dos abrigos con representaciones esquemáticas, limitadas a barras verticales u oblícuas y simples manchas en el primero y una interesante figuración esquemática en el segundo, una especie de ídolo oculado con siete ramificaciones en la parte superior a modo de pectiniforme (tocado para los autores), ramificaciones laterales y base semicircular.
 
            En el barranco al que tributa se encuentra la Cova d'En Pardo, con interesante estratigrafía ya descrita.
 
XXVI. Barranc de Bil.la (Castell de Castells).
 
            A dos kms. de la población, con una veintena de abrigos de reducidas dimensiones, en dos de los cuales se ha observado la existencia de pinturas esquemáticas, reducidas a manchas y trazos de escasa significación.
 
            En las proximidades pequeño poblado de la E. del Bronce Valenciano, en altura.
 
 
XXVII. Barranc de Famorca (Famorca y Castell de Castells).
 
            En este barranco se encuentran pinturas levantinas, en los abrigos V a VII.
 
            Los cuatro primeros contienen unas pocas pinturas esquemáticas, entre las que destacan unos pequeños zigzags del abrigo II y dos soliformes, uno diminuto del abrigo II y otro mayor del III.
 
XXVIII. Cova Alta (Castell de Castells).
 
            Conjunto de tres abrigos, el I con pinturas de Estilo de Petracos y el dos y tres esquemáticas con figuras humanas y geométricas alternando con serpentiformes y figuraciones de tipo levantino.
 
            No se han localizado restos arqueológicos en sus proximidades.
 
XXIX. Raco de Gorgori (Castell de Castells).
 
            En el tramo central del Barranco de Malafi, con cuatro abrigos que contienen escasos restos de pinturas esquemáticas, entre las que sobresalen las esquemáticas en doble Y del Abrigo I.
 
            Sin yacimiento arqueológico.
 
XXX. Barranc de Benialí (La Vall de Gallinera).
 
            Cuatro abrigos con pinturas esquemáticas no muy significativas, en relación con alguna figuración levantina según los autores.
 
            No se conoce yacimiento arqueológico.
 
XXXI. Barranc de la Cova Jeroni (La Vall de Gallinera).
 
            Se trata de un abrigo y de la propia cueva, conteniendo interesantísimas pinturas de tipo esquemático. En el abrigo hay 4 soliformes próximos, tres en buenas condiciones, uno deteriorado.
 
            En la cueva hay figuras de pequeñas dimensiones, entre las que destacan cérvidos con desmesurada cornamenta y figuras humanas.
 
            Sin yacimientos conocidos.
 
XXXII. La Sarga (Alcoy).
 
            Con Arte Rupestre Levantino, Arte Esquemático y Arte Esquemático Tipo Petracos.
 
            Cerca se cita la Cova Forada, en el mismo acantilado rocoso, con restos de la E. del Bronce o Eneolíticos (*1).
 
XXXIII. Port de Penáguila (Penáguila).
 
            En la cima del cerro donde se abre el abrigo con pinturas de A.R.L. hay un poblado de la E. del Bronce Valenciano, también hay restos ibéricos y medievales.
 
            Cerca de este abrigo, otros, contienen pinturas esquemáticas.
 
XXXIV. Barranc de Frainos (Alcoleja).
 
            En el propio abrigo fragmentos óseos, sílex trabajado y diversos fragmentos de cerámica a mano. A poca distancia dos poblados de la E. del Bronce Valenciano.
 
XXXV. Abric del Barranc del Xorquet (Tárbena).
 
            A unos 100 m. cueva con cerámica a mano y, próximos, dos poblados de la E. del Bronce Valenciano.
 
XXXVI. Port de Confrides (Confrides).
 
            Encima de los abrigos con A.R.L., en un puntal rocoso, un poblado de la E. del Bronce Valenciano.
 
XXXVII. Penyo de les Carrasques (Confrides).
 
            En unos bancales inmediatos se ha recogido cerámica a mano y medieval y en la ladera cerámica de la E. del Bronce Valenciano e islámica.
 
30. Cova del Barranc del Migdia (Xábia).
 
            Se abre esta complicada cavidad en la ladera sur del Montgó, cerca de la base de un elevado acantilado conocido como Penyes Roges.
 
            Fue descubierto por diversos miembros del Centro Excursionista de Gata durante el mes de abril de 1989, poniéndolo en nuestro conocimiento para que comprobásemos la autenticidad y la naturaleza del hallazgo, lo que hicimos seguidamente.
 
            Acompañados por D. J. Soler Mulet, D. José Soler Salvá y los miembros del centro Excursionista descubridores del yacimiento lo exploramos, estudiando las pinturas y los hallazgos y recorriendo la cavidad.
 
            Posteriormente comunicamos el hallazgo a la Dirección Gral. del Patrimonio Cultural, indicando que, por los descubridores, se nos había ofrecido su estudio, lo que habíamos aceptado.
 
            La cavidad es un simple conducto cárstico con desarrollo horizontal de Este a Oeste en longitud total de unos treinta metros. Actualmente se accede por la boca del Este, a unos 8 m. de altura sobre el pie del acantilado, boca de 1,50 m. de anchura máxima, medida que se reduce conforme se penetra ascendiendo hasta llegar al centro del conducto, donde se produce un sensible ensanchamiento que alcanza los cinco metros de Sur a Norte, lugar que contiene un enterramiento eneolítico a juzgar por los hallazgos que se describirán, en espeso depósito sedimentario.
 
            Una corta galería arranca hacia la izquierda terminando en estrecha boca sobre la pared del acantilado, mientras que un corto divertículo en pendiente descendente ahora conduce a una covacha de 8 m. de amplitud por once de profundidad, a la que se desciende mediante escalón de 3,5 m., covacha colgada sobre el acantilado a unos 40 m. de la base. En la pared norte se encuentran las pinturas, a la luz del día.
 
            Enterramientos y pinturas forman un todo, estando las segundas en función del primero bajo nuestro criterio, como suele ocurrir en los dólmenes en donde las pinturas y grabados en los ortostatos son de una simbología funeraria evidente como en el caso que nos ocupa, según veremos.
 
            En la cámara central recogió el grupo excursionista los materiales siguientes:
 
- Un cuenco cerámico globuloso de gruesas paredes, a mano.
- 1 punta de flecha de sílex de base cóncava.
- 1 cuchillo también de sílex.
- 1 trozo cerámico a mano.
- Restos humanos diversos.
 
            Las pinturas se localizaron en la covacha que se abre a poniente, completamente colgada sobre el precipicio.
 
            Todas son de color negro y unas manchas rojizas parecen exudaciones de óxidos férricos.
 
            El conjunto mayor se encuentra sobre la pared del norte, habiendo representaciones dispersas por el resto hasta la pared del sur. En total hemos separado 9 paneles, agrupándose los cinco primeros en la zona septentrional.
 
            El tema que domina todo el conjunto pictórico corresponde a una figura humana, situada en el centro de la composición pictórica de la pared del norte (panel nº 2 de nuestra composición), figura que creemos yacente, o por lo menos esa es la impresión que produce al observarla por vez primera.
 
            A la izquierda del personaje y junto al mismo nos encontramos con dos pectiniformes, paralelos ambos y con doce apéndices cada uno en la parte inferior.
 
            Debajo de ellos dos clásicos soliformes o ídolos oculados, es decir dos circunferencias de línea gruesa con trazos radiantes, alguno de las cuales parece confundirse con los apéndices del pectiniforme inferior.
 
            Arriba del conjunto aparecen tres pequeños cánidos al parecer y a su izquierda serie de diez zig-zags oblicuos de bandas en ángulo agudo.
            Entre ambas representaciones y algo a la derecha se observan tres rombos verticales unidos por el ángulo central. Mientras que a la derecha del antropomorfo nos encontramos con dos series de zig-zags parecidos a los descritos.
 
            Tenues manchas o restos de pinturas figurativas o abstractas se distribuyen por los alrededores de los descritos, ocupando los paneles 1 a 9, sin poder precisar más por su carácter amorfo, excepto la figuración del panel octavo, que describiremos a continuación.
 
            En la pared del sur, enfrentada a la figuración antropomórfica, existe una representación singular. De contorno esferoidal en la mitad inferior se estrecha paulatinamente hacia la parte superior, que termina en línea recta, arrancando de aquí línea ascendente de trazado irregular.
 
            El interior está compartimentado en figuras rómbicas no muy regulares, siendo, ya en la parte superior, circulares dos de ellas con grueso punto central. A la derecha dos cortas y gruesas líneas muy marcadas se cruzan en ángulo, especie de Cruz de San Andrés.
 
            El conjunto ha sido valorado en visión global por el Dr. Beltrán, lo que nos exime de la obligación, limitándonos a esbozar algunas observaciones al respecto.
 
            Como ya hemos indicado anteriormente el conjunto tiene un marcado sentido funerario y la relación pinturas-enterramiento sobrepasa la evidencia.
 
            Los paralelos de las representaciones se encuentran entre lo más representativo del arte esquemático, tanto de las zonas limítrofes en los valles elevados contiguos del interior, como en el resto de la península y aún fuera de ella, como acertadamente destaca el Dr. Beltrán Martínez.
 
            Al respecto resulta curioso comprobar como si la impresión al contemplar por vez primera la representación del panel 8, la descrita en la pared sur, te conduce por asociación a pensar en una especie de malla o red, l’aixabega de la zona, red de ancha malla para la pesca al copo, pero que formalmente encuentra sus paralelos tanto por el contorno en sí como por la decoración interior en los ídolos-placa de tantos enterramientos del Eneolítico peninsular.
 
            La asociación en cueva de pinturas tan representativas y enterramiento es hecho singular que creemos oportuno destacar.
 
31. Cova Fosca (Ares del Maestre. Castellón).
 
La Cova Fosca de Ares del Maestre es una cavidad que ha adquirido fama rápida entre la comunidad arqueológica por su extraordinario contenido arqueológico y las dataciones radiocarbónicas un tanto sorprendentes. Su nombre se asocia al Neolítico inevitablemente, habiéndose convertido en el prototipo del Neolítico II, aunque su principal contenido parece corresponder al Mesolítico.
 
Por desgracia, los niveles superficiales fueron removidos con precipitación y sin método, deshaciendo una valiosa información.
 
Su cercanía al conjunto de pinturas rupestres del Barranco de la Gassulla y de les Dogues, a un tiro de piedra del Racó Molero y a unos 2 Km. del Cingle de Casulla y Cova Remígia, entre otros, han permitido afirmar en unos casos, y sugerir solamente en algunos, la relación entre hábitat, pintores y pinturas, especialmente por los que consideran la datación neolítica de las pinturas, sobre lo que hablaremos posteriormente.
 
Las desordenadas rebuscas mencionadas afectaron a un primer nivel, al parecer de tierras negras, de unos 0.60 m. de potencia, que reposaba sobre un lecho uniforme de rocas desprendidas de la bóveda, según el masovero propietario del yacimiento que fue testigo de las mencionadas rebuscas. Los principales materiales recogidos en estos trabajos, tras ser recuperados e ingresados en el Museo Provincial de Castellón, fueron publicados por nosotros, datándolos "desde finales del V milenio hasta mediados del IV"16, apreciación confirmada por la fecha radiocarbónica obtenida posteriormente, 3.765±180 B.C., que al corresponder a la parte alta de la zona excavada por el Servicio de Investigación Arqueológica de Castellón, fue desechada por considerar que correspondía al nivel cerámico desmantelado por los trabajos iniciales, entre otras razones por entrar en contradicción con otras fechas obtenidas para dicho nivel, 5.150±70 B.C. y 5.260±70 B.C.
 
A partir de 1975 el SIAP de Castellón comenzó excavaciones arqueológicas, que continuaron hasta 1979, publicándose los resultados ampliamente en 198817. Tanto en este estudio, como en otros anteriores, se hace expresa mención a la "lectura" personal de la estratigrafía, a los niveles industriales y a la secuencia cultural interpretada, en lo que se han señalado errores y contradicciones18, lo que ha encontrado enérgica y violenta respuesta19.
 
De acuerdo con lo que nosotros estudiamos en su día, y la lectura de sus excavadores, en Cova Fosca se distinguen cuatro niveles amplios de ocupación.
 
La ocupación más antigua correspondería al Nivel III, Fase III o Fosca III de Olaria/Gusi, con industria lítica exclusivamente, integrada por 37 raspadores, 15 piezas de dorso o borde rebajado, 8 truncaduras y 8 buriles entre los útiles que merecen citarse, según la clasificación del Sr. Casabó. Se han podido obtener dos dataciones: 8.880 ± 200 B.P. = 6.930 ± 200 B.P. y 9.460 + 160 B.P. = 7.510 ± 160 B.P. Tanto el Sr. Casabó como el matrimonio Gusi-Olaria lo consideran correspondiente al Epipaleolítico microlaminar facies Mallaetes, equivalente a nuestro Mesolítico IB.
 
Le sigue el denominado nivel II, Fase II o Fosca II, con industria lítica similar en cuanto a los tipos dominantes, aunque más abundante, con 103 raspadores que aumentan su diferencia sobre los buriles, 13 piezas, y 13 dorsos rebajados. Aparecen los geométricos, 2 trapecios según Casabó, más un segmento según Olaria, así como 3 perforadores que convendría saber si son tal o son más bien taladros. Adscrito a esta fase se encuentra el Nivel IB, que el Sr. Casabó separa en su recuento lítico, por lo que habría que añadir 28 raspadores, 4 buriles, 5 dorsos y 1 perforador, así como 1 trapecio con un lado cóncavo y 1 microburil. Destaca la presencia ya de cerámica, lisa y decorada, sin cardial. No hay molinos ni objetos de adorno de ningún tipo. De IB se obtuvo la fecha 7.640 ± 110 B.P. = 5.690 B.C.
 
A continuación se encuentra el nivel I, Fase I o Fosca I, donde integra toda la industria lítica estudiada separadamente por el Sr. Casabó en su Nivel IA, 1 y superficial, que suma 92 raspadores, 19 buriles, 78 dorsos rebajados, 8 perforadores. Entre los geométricos se señalan los trapecios, segmentos y triángulos. Olaria-Gusi advierten expresamente la no existencia de microburiles, pero citan un ápice triédrico, mientras que indican como los perforadores son taladros. Destaca en este nivel la abundante cerámica, especialmente la decorada, incluso con motivos cardiales en dos fragmentos. También existen dos dataciones, una de 7.100 ± 70 B.P. = 5.150 B.C. y la otra 7.210 + 70 B.C. = 5.260 B.C. (la tercera, también de la parte alta del nivel, de 3.76S ± 180 B.C., ha sido rechazada por considerar que corresponde al nivel superficial desmantelado por los trabajos citados).
 
Fase Final o Nivel 0. Corresponde al nivel o capa situado encima del Nivel I o Fase I. Al parecer totalmente extraído en los trabajos irregulares mencionados. Alcanzaba una potencia algo superior al medio metro y, como ya hemos indicado, reposaba sobre un auténtico canchal termoclástico que delimitaba ambos niveles y que nunca fue sobrepasado. Su contenido arqueológico es el descrito por nosotros. La abundante cerámica, de excelente calidad, se presenta profusamente decorada, dominando las incisiones y acanaladuras, con temas diversos en los que aparece, frecuentemente, la gradina; dos fragmentos con decoración cardial describimos, y un tercero con probabilidad. El material lítico, en cantidad abrumadora, se fabricó en un excelente sílex, de color negro azabache en su mayor parte, predominando las hojas-cuchillo, hojas y hojitas, muchas de ellas seguros elementos de hoz, estando presentes los geométricos con triángulos, trapecios, segmentos y medias lunas, de bisel doble como más frecuentes, habiendo también raspadores, dorsos rebajados y taladros. Piedra pulida y útiles de hueso, piedra y concha completaban el conjunto, cuya datación establecimos en la primera mitad del IV milenio, lo que se ha confirmado por la datación de C14 que hemos citado.
 
La fauna descrita corresponde a conejo, cabra, ciervo, corzo, bóvido, ovicáprido, caballo, tejón, lince, liebre y un cánido o lobo pequeño, para la Fase III. También conejo, cabra, oveja, ciervo, suido, gran bóvido, corzo, caballo, tejón, perro y lince para la Fase II. Mientras que en la I dominan los ovicápridos, bóvidos, cerdos, es decir la fauna eminentemente doméstica.
 
Conclusiones.- Es evidente que nos encontramos ante una importante estratigrafía, que evidencia una no menos trascendente secuencia cronológico-cultural, pero también de una gran complejidad, como tantas otras, que exige una cuidadosa lectura e interpretación por las dificultades, extraordinarias, que plantea. Y no tanto por las desordenadas excavaciones iniciales, que únicamente interesaron al nivel superficial, sin afectar al resto, sino por la valoración de los contenidos de cada uno de los niveles diferenciados.
 
El matrimonio Gusi-Olaria acepta la estratigrafía a pie juntillas y la interpreta consecuentemente. La Fase III o Fosca III correspondería al Epipaleolítico microlaminar, con la datación establecida; la Fase II o Fosca II le sucedería, sería ya un Epipaleolítico con geométricos que recibiría las primeras cerámicas en la primera mitad del VI milenio, mientras que la Fase I o Fosca I sería una etapa más reciente dentro del Epipaleolítico con geométricos, aunque dentro del VI milenio, con abundantes cerámicas y entre ellas la cardial. Dando por supuesta la existencia de un nivel neolítico del IV milenio sobre su Fase I.
 
Nos encontraríamos, pues, que a un epipaleolítico microlaminar final, con industria lítica de ascendencia paleolítica, con abundantes raspadores, pocos y decrecientes buriles, y dorsos rebajados, como piezas más significativas, fauna salvaje en su totalidad, Fase I o Fosca I, le sucede Fosca II, con base industrial similar que se enriquece con algún geométrico, las primeras cerámicas y algún especimen doméstico. Mientras que la Fase III, sobre la misma base industrial, aunque en regresión sus tipos principales, vería aumentar los geométricos, la cerámica, con la aparición de cardial, y el predominio de las especies domésticas.
 
Quizá, inadvertidamente y, por supuesto, sin pretenderlo y sin declararlo, el matrimonio Gusi-Olaria acepta el proceso de neolitización que, como modelo teórico, hemos formulado y mantenido desde 1977, a partir del 5.500 B.C., en que sobre la base tecnológica del Mesolítico IIIB, con geométricos, se introducen las primeras cerámicas, los primeros especímenes domésticos y útiles líticos, óseos y malacológicos nuevos. Lo que, por muy sugestivo que pueda parecer no es posible aceptar aquí, como veremos.
 
Por su parte, el Sr. Casabó no lo ve así y considera que hay dos momentos distintos y distantes en la estratigrafía, uno de ellos en el fondo, representando por los niveles I y II, y el otro entre éste y la superficie, con el resto de capas o niveles. El primero correspondería al Epipaleolítico microlaminar tipo Mallaetes o Matutano y el segundo sería ya Neolítico, explicando la existencia de la cerámica en el nivel II por la intrusión de la misma al asentarse la población neolítica sobre el mismo y removerlo.
 
Nuestra interpretación se acerca más a la segunda propuesta, aunque con la introducción de sustanciales matices. Es evidente, bajo nuestro punto de vista, que la lectura estratigráfica nos permite distinguir con claridad dos momentos, uno de ellos el inferior que, por su componente lítico casi exclusivo parece corresponder a nuestro Mesolítico IB, sino fuera por las bajas dataciones de C14, inferiores a 8.000 B.C., por la confusión sobre los geométricos que lo integran y por los paralelismos establecidos por el matrimonio Gusi-Olaria con Filador, lo que permite sospechar si no nos encontraremos ante un Mesolítico II antes que IB, o que éste ocupara la base, es decir el Nivel I y el II fuera ya el Mesolítico II. De lo que no hay duda es que la cerámica y los restos domésticos son una intrusión.
 
El segundo momento corresponde al Neolítico, pero al Neolítico avanzado, a partir de los últimos siglos del V milenio, determinado por la datación de C14 en 3.765 B.C. Entre ambos momentos la cavidad deja de ser ocupada con asiduidad e intensidad, aunque no es abandonada totalmente, sino que se ocupa por un grupo mucho menor o quizá en épocas determinadas del año durante todo el VI milenio, aunque lo suficiente para dejar los geométricos y los microburiles junto a los restos que han permitido las dataciones, testimonio de un tercer momento, en realidad segundo, mucho más difuso por su menor consistencia y cuyo contenido se mezcló con lo neolítico, que también afecto al nivel II.
Prueba de ello son los geométricos fabricados con la técnica de microburil, estos mismos y las tres dataciones de C14.
Explicación para todo esto la hemos encontrado al analizar la estratigrafía del vecino yacimiento del Cingle del Mas Nou, apenas a unos 200 m. al Oeste de C. Fosca, al otro lado del "planell", en el barranco contiguo. Con nivel potente y único correspondiente al Mesolítico III, lugar a donde se pudieron trasladar desde C. Fosca porque los cambios climáticos del periodo desaconsejaran continuar ocupando aquel lugar, por lo menos con la asiduidad e intensidad habitual hasta el momento.
Sin duda ninguna que nuevas excavaciones, y un mayor detenimiento en el estudio de los materiales, permitirán seguras precisiones y un acercamiento a la solución de un problema que se presenta delicado y comprometido pero que, sin duda, podrá avanzar mucho en su comprensión.
 
32. Cingle del Mas Nou (Ares del Maestre. Castellón).
 
A unos 250 m. al oeste de la Cova Fosca se encuentra un "cingle" o escarpe rocoso que recibe nombre del caserío cercano, en las proximidades, pues, de los conjuntos de arte rupestre conocidos.
 
Protegido de los vientos del norte por su orientación al mediodía, el yacimiento se ubica al pie del acantilado calizo en cuya base se abren oquedades de escaso desarrollo actualmente, aunque la visera ha podido retroceder desde la época de ocupación hasta la actualidad. Todo lo cual determina que se encuentre al aire libre, entre las covachas y el rellano delantero hasta el inicio de nuevo cantil sobre el barranco inmediato, el de Molero.
 
Descubierto con ocasión de las excavaciones en C. Fosca, las exploraciones iniciales permitieron conocer la dispersión de los materiales al pie del cantil en una longitud de unos 200 m. entre construcciones de piedra en seco para el encierro del ganado lanar al resguardo de la pared rocosa. Lugar típico y habitual para estos menesteres en toda la zona serrana, así como para los establecimientos prehistóricos.
 
Su excavación arqueológica o mejor prospección con simple sondeo estratigráfico, se realizó en 1986, en primer lugar entre dos de los corrales mencionados, justo bajo la vertical de la bóveda de una de las covachas, aunque sin resultados positivos al aparecer la roca base apenas a medio metro de profundidad y no encontrar ningún resto arqueológico en la sedimentación.
 
A unos 10 m. al sur se realizó un segundo sondeo, junto a unos grandes bloques desprendidos del cantil, lugar seguro por cuanto en el corte existente junto a un viejo camino de herradura era visible la sedimentación arqueológica.
 
Delimitada una superficie de 2 por 2 m., 4 m2, se excavó en profundidad hasta alcanzar la roca base, a 1.39 m. desde la superficie de potencia media, lo que, al parecer, pudo mantenerse por presentarse la roca base aquí horizontal o formando mayor o menor concavidad, que no se puede averiguar por lo publicado, disposición que facilitó, junto con los bloques pétreos, el mantenimiento de la sedimentación.
 
De lo publicado20 se desprende la existencia de los niveles siguientes:
 
Nivel I.- l0 cms. de espesor medio. Tierras grises cenicientas, sueltas y granulosas. Materiales cerámicos y líticos fragmentados y muy rodados los primeros. Sin piedras, abundantes raíces.
 
Nivel II.- 43 cms. de potencia media. Tierras similares a las anteriores. Aumenta la presencia de trozos de roca de 35 cms. aproximadamente, junto a otros entre 2 y 27 cms., desprendidos del cantil por efectos crioclásticos probablemente. Restos arqueológicos presentes aunque escasos.
 
Nivel III.- 35 cms. de potencia media. Tierra marrón oscura, ligeramente cenicienta, textura fina y talcosa. Abundantes trozos de roca angulosa junto a bloques grandes de 30 a 50 cms. Al parecer se distinguieron tres pisos de ocupación. Restos arqueológicos presentes, aumentando los líticos y disminuyendo los cerámicos.
 
Nivel IV.- 38 cms. de potencia media. Tierras y contenido similar al del nivel anterior, siquiera algo más oscuras aquéllas. Aumentan considerablemente los restos líticos y disminuyen los cerámicos.
 
Nivel V.- Nivel de base, con potencia media de 13 cms., producto de la descomposición calcárea de piedras y de la roca basen Restos arqueológicos presentes aunque en descenso, especialmente los cerámicos.
 
Materiales.- Fundamentalmente se recogieron cerámicas y sílex (figs. 9 y 10), con las proporciones siguientes según los niveles:
 
 

                        Útiles de Sílex              Cerámica                     Cerámica decorada
 

Nivel I                         18                         179                                    4
 

Nivel II                        33                           31                                    3
 

Nivel III                       96                           42                                    4
 

Nivel IV                     149                          25                                    9
 

Nivel V                        54                             3                                    -
 

Total                        350                         280                                 20
 
 
Del examen del cuadro se deducen hechos sumamente expresivos, como que la mayor parte de la cerámica se concentre en los diez primeros cms. es decir en el nivel I, con número de fragmentos exiguos en los restantes, así como, por el contrario el aumento progresivo del sílex en profundidad, registrándose la mayor abundancia en el nivel IV.
 
La cerámica es, casi en su totalidad lisa, salvo 20 fragmentos decorados, decoración entre la que se encuentra la cardial, junto a la de gradina, plástica e incisa. Reproduce formas y tipos idénticos a los niveles 0 y I de la vecina Cova Fosca, tal como apunta el matrimonio Olaria-Gusi.
 
En cuanto a la industria lítica es difícil obtener una visión "real" del auténtico carácter de ella ante el gran cúmulo de cifras, estadísticas, cuadros y descripciones que nos ofrecen los autores tras la aplicación del método de Laplace sino fuera por la representación gráfica.
 
Gracias a ella podemos conocer que en el nivel I, donde se contabilizan seis raspadores y dos fragmentos de dorso, los raspadores son microraspadores y los fragmentos de dorso corresponden a un triángulo uno de ellos (posiblemente isósceles) y a un segmento el otro, habiendo un fragmento de hoja de muesca.
 
El nivel II, con ocho raspadores (microrraspadores los cuatro representados), 2 fragmentos de dorso y un buril no representado, entre lo de cierto valor, indica la escasa entidad del mismo, ya que en casi medio metro de potencia únicamente contenía 33 sílex (y 31 trozos cerámicos).
 
Por el contrario, el nivel III, con sus 96 restos y la calidad de los mismos ya es de una gran "expresividad". De los 26 raspadores se representan 6 microraspadores, ninguno de los tres buriles, mientras que aparecen dos hojas con muescas, 1 segmento, 1 triángulo isósceles, 1 triángulo con apéndice lateral acuminado tipo Cocina y 4 pequeños trapecios.
 
El nivel IV muestra su abundancia numérica y la definición de sus tipos representados. 5 microraspadores entre los seis del dibujo sobre un total de 22; l0 buriles, aunque resulte difícil reconocer algún buril entre los 5 figurados. Por el contrario, hay claramente 4 triángulos con apéndice acuminado lateral; dos segmentos con ligero apuntamiento; un pequeño trapecio; 1 posible triángulo, roto, dos segmentos, un dorso y dos probables microburiles. Una hoja estrangulada se añade a lo representado.
 
El nivel V, pese a la reducción del número de sílex ofrece, sin embargo, una suficiente muestra cualitativa. Se representa una hoja estrangulada, 1 posible perforador, 1 hojita con muescas y truncadura, 1 triángulo tipo Cocina, 1 trapecio asimétrico de pequeñas dimensiones, un fragmento de segmento con ligero apuntamiento y 4 segmentos enteros o fragmentados. Se representan los dos dudosos buriles.
 
Conclusiones. ‑La importancia del yacimiento es manifiesta, su cercanía a las pinturas rupestres y a Cova Fosca le confieren un interés extraordinario.
 
Una primera valoración general de su estratigrafía permite considerar que el conjunto lítico y el cerámico ofrecen deposición opuesta y divergente totalmente, a medida que aumenta el sílex disminuye la cerámica o viceversa, mientras que ésta se concentra, sobre todo, en los l0 primeros cms.
 
Bajo nuestro punto de vista hay una sola ocupación prehistórica estable y continuada, la correspondiente al momento determinado por el conjunto lítico, que no parece ofrecer ninguna evolución industrial, con predominio de segmentos en el nivel V y de trapecios en el III, así como triángulos tipo Cocina en el II, ya que la muestra es débil y trapecios hay en todos los niveles. Nos encontraríamos en un momento correspondiente al Mesolítico III.
 
Sobre esto ya hemos avanzado alguna idea al hablar de Cova Fosca, toda vez que este período sólo se manifiesta allí por determinados y escasos materiales, y las tres determinantes fechas de C14, que indican la ocupación de la cavidad en algún período o en determinada época del año aunque no con la suficiente intensidad para dejar amplia constancia de ello.
 
La industria lítica del Mas Nou en modo alguno se puede considerar de época neolítica, ni antigua ni avanzada, por lo que la existencia de cerámica en este lugar obedece a dos probables motivos, uno de ellos la presencia de los ocupantes de Fosca en época ya neolítica, por las razones ya expuestas para explicar la presencia mesolítica allí, o bien por la llegada de cerámica aquí con anterioridad al 5.000, de acuerdo con nuestra hipótesis sobre el Protoneolítico.
 
En todo caso nuevos datos, nuevos problemas y nuevas aportaciones tanto para la estructuración del mesolítico como del proceso de neolitización, sin olvidar la datación del Arte Rupestre Levantino.
 
33. Abrigo 2º del Cingle de la Ermita.- (Albocácer. Castellón).
 
En el margen izquierdo del Barranco Hondo o de Albocácer, afluente del Barranco de la Valltorta, se abre un pequeño abrigo bajo roca caliza de apenas unos 4.30 cms. de anchura por unos 3 m. de profundidad, orientado al S. W.
 
El abrigo, situado a unos 25 m. de unas pinturas rupestres muy deterioradas en el mismo cingle, se encuentra también a escasa distancia del importante conjunto de la Valltorta.
 
Condicionado el espacio útil disponible por la poca altura de la visera, que no alcanza el metro y medio de altura, y el cantil que comienza a pocos metros, el lugar ofrece escasas condiciones de habitabilidad, en todo caso sólo suficiente para un reducido grupo humano.
 
La sedimentación, sin estructuras de ningún tipo, y con pocos restos, es buena prueba para sus excavadores de la precariedad del albergue.
 
Fue excavado por el Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación Provincial de Castellón en una única campaña debido a sus escasas dimensiones y exiguo contenido21.
 
A pesar de ello, la excavación permitió diferenciar dos capas, la capa o estrato superficial y el Nivel II o capa segunda, subdividido en A y B. Una tercera capa en la base era relleno estéril natural.
El estrato, capa o nivel superficial apenas alcanzaba los 15 centímetros de espesor medio, formado por una tierra arenoso granulosa de color "marronáceo" de "origen húmico". Ofreció materiales diversos, cuya relación es la siguiente:
 
De sílex 2 microraspadores; 2 fragmentos de hojitas de dorso rebajado; 1 fragmento de segmento; 1 microburil; 1 gran hoja cuchillo.
 
De cerámica 4 fragmentos lisos, uno de ellos buena parte de un cuenco.
 
Además de una punta de flecha de cobre con largo vástago y punta redondeada, se encontró una cyprea perforada, un diente humano y 4 fragmentos óseos muy deteriorados e indeterminables.
 
El nivel o capa IA estaba constituido por tierra arenosa suelta, de color ocre amarillento con lentejones de arcilla dura y compacta alternando con gravas y cantos calizos. Espesor medio, 13 centímetros. Fue el más rico de todos ya que proporcionó 175 sílex, entre los cuales 14 microraspadores, 3 perforadores; 2 dorsos rebajados; 4 bordes rebajados; 2 probables geométricos; 2 microburiles también en grado de probabilidad; 1 cuenta de collar circular de concha y 1 supuesto colgante cilíndrico perforado en cuarcita.
 
El nivel o capa IB, debajo del anterior, tenía una potencia media o espesor de unos 19 centímetros, y estaba formado de tierra arcillosa compacta aunque algo arenosa, de coloración marrón rojizo.
 
Ofreció únicamente sílex y en pequeñísima cantidad, veintiún trozos en total, siendo las únicas piezas destacables un microrraspador y un fragmento de borde rebajado.
 
Conclusiones.- Nos encontramos ante un pequeño yacimiento pobre en contenido, cuyo interés procede, fundamentalmente, de su cercanía al Arte Rupestre Levantino.
 
En 1977 ya le dedicamos fugaz atención al tratar de la cronología del A.R.L. en un más amplio estudio sobre el Mesolítico22, hoy, tras su descripción, únicamente procede hacer hincapié en lo que ya hicimos notar entonces, que se trataba de un escaso conjunto lítico en nivel único correspondiente al Mesolítico con geométricos, de cronología anterior al 5.000.
 
La hoja-cuchillo de grandes dimensiones, la punta de flecha de cobre, los cuatro fragmentos cerámicos, las cuentas de collar y el diente humano deben corresponder a un antiguo enterramiento de la E. del Bronce Valenciano, quizá realizado entre los bloques superficiales desprendidos de la visera o en alguna concavidad o covacha en la roca.
 
34. Racó de Nando (Benassal. Castellón).
 
            Son un conjunto de oquedades de pequeñas dimensiones que contienen interesantes pinturas rupestres. En la ladera que se inicia al pie de los mismos se han recogido diversos restos líticos, publicados en diversas ocasiones23, de lo que nos hicimos eco nosotros en 197924, a lo que recientemente se ha añadido expresamente un útil geométrico que viene a cambiar radicalmente la adscripción cultural del yacimiento, puesto que si anteriormente el conjunto se consideró como perteneciente al Epipaleolítico microlaminar25, a nuestro Mesolítico I26, hoy habría que tener en cuenta la media luna, o mejor segmento, para su consideración.
 
35. Barranco de Valltorta (Castellón).
 
Se conoce con este nombre el segundo tramo de un barranco o rambla actual, río en época antigua, que nace al sur de la Sierra de Valdancha. Al entrar en término de Albocácer profundiza paulatinamente su cauce aumentando las afluencias desde barrancos y ramblas laterales durante los veinte quilómetros de su recorrido, destacando por su trazado sinuoso, lo que le da nombre, e imponiendo por lo abrupto de sus laderas donde destacan los acantilados o "cingles" que se forman en los bancos o capas de piedra caliza.
 
Desde 1917, el descubrimiento de sus famosas pinturas rupestres, que ocupan muchas de las oquedades, covachas o abrigos que se abren al pie de los acantilados calizos, atrajo la atención de los prehistoriadores, especialmente de los primeros estudiosos de sus pinturas, enviados por el Institut d'Estudis Catalans, Srs. Colominas, Durán i Semper, M. Pallarés, a los que siguieron H. Obermaier, P. Wernert, J. Maluquer, J. Cabré y M. Almagro.
 
Estos trabajos iniciales, que fueron seguidos de excavación y prospección en unos casos, y de exploración en otros, permitieron recoger una gran cantidad de heterogéneo material, que falto de una meticulosa publicación fue objeto de interpretaciones globales o particulares dispersas y, casi siempre, meramente especulativas, que más han servido para sembrar la confusión que para aportar datos y documentos positivos, como veremos al examinar trabajos recientes.
 
Con el fin de intentar clarificar la situación vamos a analizar el proceso.
 
Según M. Almagro, quien se interesó por el asunto27, el material se recogió en las inmediaciones de las pinturas, unas veces al aire libre y otras en las mismas covachas del barranco, siendo las cavidades que excavaron o prospectaron las siguientes:
 
a) Cueva de la Rabosa o de los Melones. Situada en el barranco del mismo nombre, afluente de la Valltorta. Sus dimensiones: 12 m. de anchura, 10 de profundidad y 1.35 de altura de bóveda antes de su excavación. La sedimentación, con 4.2 m. de potencia hasta la roca base, ofreció la estratigrafía siguiente:
 
Capa 1. Superficial. Materiales modernos entre tierras y piedras abundantes.
 
Capa 2. Con cerámica ibérica, y a mano, punta de lanza de hierro, sílex atípicos y huesos de animales indeterminados.
 
Capa 3. Conteniendo abundantes cenizas, cerámica tosca, sílex y huesos de animales.
Capa 4 y 5. Proporcionó, la primera, un cráneo humano y ambas, aparte de trozos de cerámica, sílex diversos y huesos de animales, 6 punzones de hueso (2 de ellos sobre metapodio de ovicáprido, dos cuencos de cerámica a mano, uno de ellos en forma de cubilete y otro de casquete esférico; 2 hojas cuchillo de sílex también de grandes dimensiones; 8 piezas geométricas de sílex también y siete puntas de flecha del mismo material (foliáceas, pedunculadas o con pedúnculo y aletas).
 
Capa 6. Tierra roja con helix, estéril.
 
Capa 7. Manto estalagmítico.
 
Capa 8. Tierra roja con grandes piedras, estéril.
 
Comentario: Fundamentalmente, contenía un enterramiento, probablemente colectivo de época eneolítica en las capas 4 y 5. La capa 3 pudo formar parte del mismo o corresponder a un nivel de habitación de la En del Bronce. Mientras que la capa 2 ya es de época ibérica.
 
b) Cueva del Estaró de los Moros. Ubicada donde confluyen los barrancos Valltorta y Matamoros. En las inmediaciones de los abrigos del Puntal y en lugar elevado. Proporcionó escasa cerámica a mano, junto a sílex irrelevantes y fauna, distinguiendo caballo, ciervo, cabra y buey.
 
c) Cueva del Puntal. Cercana a la anterior, siendo en realidad una grieta abierta en uno de los abrigos del Puntal. En el interior se excavó una pequeña cámara oval hasta la profundidad de 1.85 m., con el siguiente resultado:
 
Capa 1 o superficial: cerámica moderna y romana.
 
Capa 2 o inferior: cerámica a mano, lisa y con cordones
huesos de animales
conchas marinas
sílex diversos
un hacha de piedra pulida.
 
d) Cueva de la Pipa. Entre el Barranco de la Rabosa y el abrigo pintado del Lledoner. En realidad grieta tortuosa y de débil contenido, que proporcionó: sílex y cerámica a mano similares a las descritas y huesos de animales.
     Se dibujan 4 piezas de sílex, 2 de ellas probables truncaduras.
 
e) Cueva del Trenc. Situada delante mismo de las pinturas dels Tolls y de Rull. Pequeña y con escaso yacimiento, proporcionando sílex y un solo fragmento cerámico a mano. Según un dibujo se distinguen una raedera, un microraspador, un borde rebajado y una hojita retocada con truncadura.
 
También, según Almagro, recogieron materiales en los llanos situados entre barrancos, rebasados los acantilados, lugares conocidos por los naturales como "planells". Son los siguientes:
 
a) La Rompuda (Albócacer). Se dibujan dos puntas de flecha de sílex, una pedunculada y la otra romboidal.
 
b) Calçaes del Matà (Albocácer). Se dibujan 3 probables microraspadores, 1 hoja con muesca y tres piezas retocadas.
 
c) Coll de la Bastida (Albocácer). Se citan y representan cuatro microraspadores seguros y 4 microburiles dudosos.
 
d) Del Puntal. En el dibujo se distinguen 3 puntas de flecha, 1 segmento, 1 microraspador, 2 hojas-cuchillo y varios sílex indeterminables.
 
Otros "planells" son La Mallaeta, Pla de Serretó y Bosc de la Font.
 
En general, destaca Almagro como la mayoría de los sílex recogidos en los "planells" son atípicos, semejantes a los de las cuevas citadas, con falta de cerámica aquí.
 
En atención a todo lo anterior, en 1977 se exploró ampliamente toda la zona, en busca de nuevos materiales arqueológicos que permitieran establecer las secuencias cronológico-culturales correspondientes28.
 
Aún cuando se indica que el material lítico se encuentra en todo el tramo de la Valltorta, la mayor abundancia se detecta en los lugares donde se realizaron los trabajos descritos anteriormente.
 
De ahí que en esta ocasión, y de acuerdo con este criterio, se recogieron materiales en el Planell del Puntal, Rompuda, Bastida, Pla del Serretó y Mallaeta. Ampliando la exploración y recogiendo materiales en el Pla del Mas d'en Peraire y Mas d'en Josep, Cova del Esteró e inmediaciones de la Cova dels Cavalls y del Lledoné.
 
La recogida fue meticulosa y exhaustiva según se relata, con el fin de que la muestra fuese totalmente representativa del conjunto real, pero conviene tener muy en cuenta que se dice expresamente que los lugares de donde procede cada una de las muestras "son siempre lugares al aire libre situados en las pequeñas mesetas que el Barranco recorta con su curso (Planells) o bien se encuentran en las mismas vertientes, muy próximos ya al cauce, afirmando más adelante que las áreas de recogida son "bastante grandes"29. Es decir, y conviene señalarlo con especial cuidado, que los materiales proceden tanto de los "planells" en lo alto, como de las vertientes, desde el pie de los acantilados hasta el mismo cauce.
 
La industria lítica más representativa que se describe es la siguiente:
 
a) Planell del Puntal.
9 microraspadores
1 buril
2 geométricos
4 microburiles
Varias hojas de borde y dorso rebajado
48 piezas foliáceas, algunas de ellas auténticas puntas de flecha y otras en fase de fabricación.
2 azuelas de fibrolita
 
b) Planell de la Rompuda (figs. 14 y 15).
1 raspador
3 buriles (dudosos para nosotros)
2 perforadores (taladros de perfil triangular)
1 geométrico (también dudoso)
15 microburiles
11 puntas de flecha
Fragmentos de hojas-cuchillo
5 fragmentos de cerámica a mano de dos vasos distintos
 
c) Pla del Mas d'en Peraire.
3 trapecios
6 microburiles
4 puntas de flecha, acabadas o en proceso de fabricación.
 
d) Pla del Serretó.
4 microburiles
2 microraspadores
1 fragmento de punta de flecha
1 fragmento de hacha pulida
 
e) La Mallaeta.
2 microburiles
1 fragmento de taladro
1 fragmento basal de punta de flecha
 
f) Planell de la Bastida.
2 microraspadores
1 fragmento basal de punta de flecha
 
g) Mas d'en Josep.
108 trozos de sílex se recogieron en los bancales situados por encima de las pinturas rupestres, entre ellos:
2 geométricos, trapecio de base recta uno y posible tranchet el otro (gruesos ambos).
1 microburil
1 microraspador
1 fragmento distal de probable punta
Además, se encontró lo siguiente: tres hachas de piedra pulida, una azuela de fibrolita y 1 punta de flecha romboidal.
 
 
h) Lledoner.
1 trapecio, mejor tranchet
1 microraspador
1 frente de microraspador
1 fragmento de punta de flecha
 
i) Cova del Esteró.
De la ladera y bancales inmediatos a esta cueva, se distinguieron 11 sílex retocados entre 24 sílex depositados en el SIAP, procedentes de antiguas exploraciones en el lugar.
 
j) Cova dels Cavalls.
1 microraspador
3 microburiles
1 punta de flecha
 
k) Calçaes del Mata.
3 pequeños sílex indeterminados y un fragmento de cerámica a mano.
 
Conclusiones.- Es evidente, de acuerdo con todo lo expuesto, que nos encontramos ante un inmenso conjunto arqueológico, tan disperso topográficamente como cronológica y culturalmente, de ahí que querer meterlo todo en un mismo "saco" y tras agitarlo verterlo sobre la mesa para estudiarlo como un todo es tan absurdo como ridículo.
 
Y todavía, para mayor abundamiento, conviene conocer como se pudo haber formado alguno de los conjuntos tras conocer el relato siguiente: "Dn. I. Salvador, al regalarle la publicación de Cova Fosca, nos hizo entrega de un pequeño lote de materiales recogido por él en unos bancales del "Planell", sobre la cavidad, los cuales proceden del humus extraído del yacimiento y utilizado como fertilizante por sus mayores"30.
 
La noticia que nos transmite el Sr. Mesado Oliver es, pues, sumamente aleccionadora y nos ofrece una pista para conocer las circunstancias diversas que han podido ocasionar la acumulación de material tan heterogéneo en los "planells" de referencia, acumulación agravada por la que ha podido ocasionar la Srta. De Val al incorporar lo recogido en las vertientes o laderas, cerca incluso del cauce, a lo recogido en las zonas llanas de lo alto31, sin duda distante y distinto, por proceder esto último de yacimientos diferentes, incluso de cavidades o abrigos utilizados y vaciados por agentes atmosféricos y animales, o bien por la propia acción humana en busca de tesoros, estiércol o simple acondicionamiento de los habitáculos.
 
Sobre las excavaciones realizadas a principios de siglo, los datos que nos ofrece M. Almagro son suficientes para conocer el contenido y naturaleza de las cuevas excavadas: enterramiento colectivo, eneolítico como más probable lo de la Rabosa, y encuadrables desde el Neolítico hasta final de la E. del Bronce el resto, con niveles incluso ibéricos y romanos alguna.
 
Lo de los "planells", por lo expuesto, ofrece un análisis más profundo, tanto en su consideración global como particular. En la mayor parte de los mismos destacan tres hechos que, como más sobresalientes, han sido puestos de relieve por casi todos los investigadores. Uno de ellos es la abundancia de elementos foliáceos, es decir hojas con retoques cubrientes bifaciales, puntas de flecha, o fragmentos de ellas, ya acabadas, en su mayor parte, o en proceso de fabricación el resto. Unido esto, al parecer, a la carencia de cerámica o a su escasez, lo que se suele resaltar.
 
En realidad la explicación de su presencia en estos lugares elevados (aparte de las posibles piezas recogidas en otros lugares y procedentes de otros yacimientos, lo que poco altera el significado) debe hacerse dentro del conjunto del poblamiento coetáneo comarcal, que nos presenta poblados en altura con abundante material lítico, especialmente puntas de flecha, con pocos geométricos, y menos cerámicas los que sólo se conocen por exploraciones superficiales (caso de 1a Mola de Torre Amador o Font de la Carrasca en Culla, Cova Roja en Benassal y otros como veremos posteriormente), aunque abundantísima en los que han sido objeto de trabajos sistemáticos, como la Ereta del Castellar en sus comienzos.
 
Es, pues, presumible, que la mayor parte de los planells de referencia, respondan a este tipo de poblados en altura de época eneolítica a partir del 2.000 a. de Cristo. Mientras que otras instalaciones en lugares "menos estratégicos", bien laderas o zonas llanas pudieran ser de época también eneolítica más antigua o bien del neolítico antiguo o final.
 
Problema diferente es el que plantean los microburiles, especialmente por su abundancia, lo que se ha destacado siempre, llegando a escribir Maluquer un trabajo concretamente dedicado a ellos como ya hemos citado. La Srta. De Val tuvo la oportunidad de encontrar un buen número, y por conocer trabajos que no citó pudo proporcionar alguna acertada idea sobre los mismos. Siendo un útil diminuto, que suele pasar desapercibido, su constante presencia es natural que llame la atención, máxime cuando los geométricos a los que suele acompañar "brillen aquí por su ausencia", o mejor su escasez.
 
Los microburiles aparecen al final del So1utrense, durante el Solutreogravetiense, como piezas de desecho de la fabricación de puntas de escotadura parpallenses, fabricándose los escalenos del Magdaleniense IV del Parpalló con el mismo procedimiento. Tras el paréntesis del Mesolítico I vuelve a aparecer a principios del Mesolítico II para la confección de los geométricos que lo caracterizan, continuando durante todo el Mesolítico III y Protoneolítico. Con el Neolítico desaparecen definitivamente. Proceso que hemos descrito en varias ocasiones32.
 
En los yacimientos del Alto Maestrazgo hemos encontrado los microburiles en los niveles I y II de Cova Fosca, con dataciones del VI milenio, también en el cercano Abrigo del Cingle del Mas Nou, con datación arqueológica idéntica, aquí en clara asociación con abundantes geométricos propios del Mesolítico III. También en el Abrigo 2.º del Cingle de la Ermita, con idéntica datación.
 
Por contra, no aparecen en el Nivel 0 ó Superficial de Fosca, ni en ninguno de los yacimientos eneolíticos conocidos.
Su presencia entre los materiales de los "planells" puede deberse a varias razones. Una de ellas pudiera ser la existencia de un hipotético poblamiento anterior al eneolítico, necesariamente mesolítico, caso del Garcel que se cita tal y como publicamos nosotros33, lo que no parece probable por su reiteración aparente. Otra sería la más que probable aportación de materiales de cavidades cercanas junto con el estiércol necesario para la fertilización de las tierras. La tercera podría ser la acumulación al material de los "planells" de microburiles recogidos en las laderas, bien de la superficie de otros yacimientos, bien de cavidades esquilmadas. Probablemente también la acumulación de ambos factores.
 
En todo caso, nuestro análisis quizá únicamente sirva para clarificar la situación, delimitar la problemática y establecer un firme punto de apoyo para nuevas investigaciones que, sin condicionamientos apriorísticos, puedan resolverla definitivamente, puesto que es de suma trascendencia ya que, de situación tan confusa y desordenada se ha pretendido obtener la prueba definitiva para la datación del Arte Rupestre Levantino, entre otras inconsecuencias parejas.
 
36. Cueva de la Cocina (Dos Aguas. Valencia).
 
            Tras la exploración inicial de 1941, el SIP de la Diputación Provincial de Valencia efectuó tres campañas de excavación, de 1942 a 1945, bajo la dirección de L. Pericot y cinco campañas más tarde bajo la dirección de J. Fortea. Tanto Pericot como Fortea publicaron trabajos sobre las excavaciones realizadas35. Tras su análisis en 1979 llegamos a las conclusiones siguientes:
 
l.- En primer lugar hay que destacar el hecho de que la muestra arqueológica utilizada por Fortea, procedente de los sectores E-I y E-IIa, de ninguna manera es representativa y válida de todo el depósito, sino que es muy particular, e incluso existen fundadas dudas, apoyadas en datos firmes, acerca de la integridad de las capas en dicho lugar, por lo que la sucesión ergológica determinada en el mismo y divulgada puede conducir a un peligroso error.
 
2.- Particularmente los niveles de Cocina, y de acuerdo con las muestras que hemos utilizado nosotros, podrían quedar estructurados de la manera siguiente:
 
NIVEL I.‑ Corresponde al mismo que determinó Pericot, con contaminación de la parte superior por materiales seguros de época ibérica, Edad del Bronce Valenciano y eneolítico; los materiales neolíticos pueden proceder de dicha contaminación o bien ser representativos de la aparición de las primeras cerámicas durante el Protoneolítico, incluso las peinadas, ya que, aunque se note más su presencia durante el Eneolítico I o Inicial, por disminución de la cantidad y variedad de la decoración características del Neolítico I y II, durante el primero parece segura su existencia, especialmente por su asociación con cardial en el mismo fragmento según expone María Dolores Asquerino.
 
     Debe comenzar a mitad del sexto milenio, siendo líticamente la continuidad del anterior, comenzando con un alto porcentaje de geométricos, que disminuyen en su proporción, para desaparecer en alguno de sus momentos los triángulos tipo Cocina, y abandonarse la técnica del microburil en su fabricación, por lo que desaparecen estos y las hojas de muesca. Raspadores, buriles y dorsos rebajados se encuentran en ínfima o nula proporción.
 
     Económicamente hay un claro predominio de la fauna salvaje sobre la doméstica, pudiendo interpretarse los restos de ésta como los primeros especímenes introducidos durante el Protoneolítico, o bien acompañar a los elementos contaminantes de las capas altas, según se desprende de los estudios que lleva a cabo el paleontólogo Manuel Pérez Ripoll.
 
     En este nivel quedarían englobados los determinados por Fortea como Cocina III y IV al desglosar el I de Pericot, y su momento final vendría a coincidir con los primeros siglos del quinto milenio, antes de quedar constituido el Neolítico I o Antiguo con las características de la Cova de l'Or.
 
NIVEL II.— Corresponde al Nivel II de Pericot y a Cocina II de Fortea.
 
                        Viene caracterizado por la presencia de triángulos con apéndice lateral tipo Cocina, líticamente, y por la presencia de plaquetas con grabados geométricos. Ha disminuido el número de útiles tipo paleolítico superior y junto a los triángulos hay trapecios, segmentos, microburiles, hojas de muesca, hojas, etc.
 
                        Cronológicamente ocupa toda la primera mitad del sexto milenio y corresponde a lo que hemos denominado Mesolítico III C.
 
NIVEL III.‑Dividido en dos subniveles, el B y el A:
 
                        El B corresponde a la parte alta del nivel, caracterizado por fuerte proporción de algunos útiles de tipo paleolítico superior (raspadores, buriles, dorsos y bordes rebajados), estando todos representados; fuerte proporción de geométricos con trapecios especialmente, segmentos y triángulos, aunque no triángulos tipo Cocina, también hojas de muesca.
 
                        Cronológicamente lo situamos desde finales del primer cuarto del séptimo milenio hasta final del mismo, correspondiéndose con nuestro Mesolítico III B, equiparándose al Nivel III de Pericot, parte alta hasta 3'50 m. de profundidad, y a Cocina I de Fortea.
 
                        El A comprende los útiles recogidos desde 3’50 m. hasta el final, es el mismo nivel III de Pericot y Cocina I de Fortea, siendo el enlace con el momento mesolítico en que la economía básica recolectora se agudiza, siendo fundamental a este respecto la dependencia de faunas malacológicas, bien terrestres (Helix) en las zonas alejadas de la costa, bien marinas en las próximas, con macroindustria lítica predominante sobre los escasos útiles que desde el Mesolítico II se transmiten al III. Lo hemos denominado Mesolítico III A y lo situamos desde la segunda mitad del octavo milenio hasta el final del primer cuarto del séptimo.
            La industria lítica de Cocina es, para nosotros, claro ejemplo de la tercera etapa ergológica y socio-económica del Mesolítico, de clara raíz y componente básico tardenoide, similar a las restantes industrias coetáneas mediterráneas, que también tienen como útil típico el trapecio, y menos próximas a las continentales, especialmente a las francesas, tal y como observó agudamente Fortea.
 
            En este yacimiento está representada la base mesolítica que marca el inicio de las industrias trapezoidales, así como la base ergológica y socioeconómica sobre la cual, a partir de mediados del sexto milenio, se desarrollará el proceso neolítizador, que conducirá al pleno neolítico, momento en que la cavidad no será ocupada, o lo será con poca intensidad si las cerámicas cardiales halladas pertenecen a él y no al Protoneolítico. Con posterioridad ocupaciones esporádicas dejan escasos restos desde el Eneolítico hasta la Edad del Hierro, que remueven la parte alta del depósito, mezclando sus escasos materiales con los descritos, hecho frecuente en la mayor parte de los yacimientos conocidos, y que nos pueden confundir irreparablemente de no actuar con extrema circunspección a la hora de analizarlos.
 
            Posteriormente, los trabajos realizados durante los años 1979 y 1980 han proporcionado datos de sumo interés que confirman y enriquecen lo anterior35.
 
            Los datos obtenidos en 1979 nos permiten las precisiones siguientes:
 
1.    Clara y determinante separación entre Cocina IV y Cocina III, con solución de continuidad entre ambas, por lo que no se puede afirmar ya la continuidad étnico-cultural hasta el Eneolítico/E. del Bronce de las supuestas comunidades serranas interiores.
 
2.    Comienzo del proceso neolitizador sobre la base étnico-cultural del Mesolítico III.
 
3.    Presencia de la cerámica desde el Mesolítico III A y B, aunque con carácter débil; toda ella lisa, apareciendo la decorada en el III C y la cardial en el protoneolítico.
 
4.    Existencia de restos de fauna doméstica desde los primeros niveles de ocupación, es decir desde el III A, en inferior proporción que la salvaje, aunque bien determinada.
 
5.    Posibilidad de que el proceso de neolitización comience antes de lo sospechado, a juzgar por la cerámica en tan tempranos momentos, como signo de la nueva alimentación, junto a los claros indicios de ganadería.
 
6.    Presencia de la cerámica cardial en zonas montañosas interiores, como nuevos datos que se suman a los ya conocidos y que invalidan la teoría de su carácter litoral exclusivo, en oposición a las poblaciones serranas retardatarias.
 
            La memoria de 1980 nos proporciona datos que, aunque no totalmente completos si que nos permiten una visión sumamente importante de los niveles que Fortea conoce como Cocina I, II, III, el I y II correspondientes a los niveles III y II determinados por nosotros, siendo el I equivalente a nuestros mesolíticos III A y B, y el II al Mesolítico III C, en el cual ya se inicia la neolitización, si atendemos a los datos de domesticidad señalados.
 
            Lo fundamental es que, en la pág. 91 de la mencionada memoria, se dice expresamente: “Canto de caliza conformado por algunas percusiones laterales en el que hay una pequeña cabeza de cierva de factura estilizada”, es decir se describe una obra de arte mueble encontrada en este nivel, correspondiente al Estrato H1 de Fortea, acompañado de triángulos, con o sin apéndice lateral, es decir de tipo Cocina, microburiles, junto a fragmentos cerámicos lisos o decorados (impresa, cardial en cuadrícula contigua) y presente la fauna doméstica junto a la salvaje predominante.
 
            Resulta chocante y alarmante a la vez, sin embargo, que nunca más se haya vuelto a mencionar la plaqueta en cuestión, ni se hayan publicado las dataciones de C14 que se anunciaron, lo que obliga a sospechas que sólo la claridad desvanecería.
 
            La presencia de esta plaqueta, junto a la identificación de las pinturas en la pared, cubiertas por los niveles que excavó Pericot, son argumentos para justificar el alto valor que otorgamos a este ya viejo yacimiento, que todavía continúa desempeñando un papel fundamental para la investigación del mesolítico y del proceso neolitizador, y que se sitúa en primera fila para establecer la cronología del A.R.L.
 
37. Corrales de Silla (Tuéjar. Valencia)
 
            Las pinturas rupestres de “Los Corrales de Silla” se encuentran en tres oquedades de escasa profundidad abiertas en la roca caliza de un potente banco estratificado, que forma un acantilado de unos 15 metros de altura máxima, situado al norte de Tuéjar, población de la comarca de La Serranía, en la provincia de Valencia.
 
            Fueron descubiertas el día 5 de marzo del año 1986 por los alumnos del Grupo Escolar local, cuando recibían de su maestro, D. José Sánchez Sánchez, explicaciones docentes de tipo geomorfológico en el abrigo que distinguimos con el nº III; el día 3 de abril descubrimos el resto, situados en los abrigos I y II, al realizar el estudio de las mismas.
 
            El Abrigo nº I es el que está a mayor altura, puesto que el banco rocoso se presenta con pronunciada inclinación desde el río Tuéjar, donde se inicia, hasta lo alto del puntal donde acaba; es de reducidas dimensiones, unos 17 m. de longitud por 7 de profundidad máxima. En el centro se pintó una gran figura humana y a su derecha una cierva de buenas proporciones, conservándose íntegra la segunda, aunque muy difuminada por la capa calcítica que la recubre; debajo de ésta hay un ciervo de difícil visión y a su derecha otra figura animal de problemática identificación.
 
            El abrigo nº II es de mayores proporciones habiendo sido utilizado, como el anterior y como todos los existentes en el acantilado, de aprisco, guardando ganado lanar y cabrío; éste, debido a sus dimensiones, 25 metros de longitud, y a su fuerte desnivel, se dividió en dos mediante un muro central, quedando las pinturas en la zona más elevada. Pudimos distinguir una pequeña cabra completa, la testuz y cornamenta de otra, así como manchas de otras muchas figuras.
 
            El abrigo nº III es el descubierto por los niños del colegio y es el que contiene el mayor número de pinturas, todas ellas representando arqueros-guerreros en actitudes variadas. Hemos distinguido con total claridad cinco de ellos, todos provistos de su arco y flechas correspondientes, dos más imperfectos y restos de otras figuraciones que con mucha probabilidad pueden corresponder también a arqueros. Se encuentran en la bóveda plana de una covacha de unos seis metros de longitud por tres de profundidad, siendo el estado de conservación muy diferente de unas figuras a otras, aunque todas han sido afectadas por la calcita precipitada al discurrir las aguas por la bóveda, por vegetales microscópicos y por el hollín de las innumerables hogueras encendidas en el lugar.
 
            Todas las figuraciones lo son en color rojo y el deterioro de la superficie de la roca por efecto de las perturbaciones ambientales permite suponer que muchas pinturas hayan desaparecido.
 
            Al proteger las pinturas se colocaron enrejados metálicos en la parte de cada abrigo que las contenía, sobre obra de mampostería labrada, asentada sobre el piso de cada cavidad. En el Abrigo núm. III sobre la roca madre en inclinada pendiente hacia el exterior. En el núm. II sobre una capa de tierra blancuzca pulverulenta, estéril. Pero en el núm. III sobre un depósito que proporcionó algunos sílex, escasos por la superficialidad de la obra y la poca tierra removida, aunque suficientes para adscribirlos al Mesolítico III.
 
38. Abrigo del Pulido (Caspe. Zaragoza)
 
            Este yacimientos, al que ya hicieron referencia tanto A. Beltrán como P. Utrilla, por ciertos materiales encontrados a raíz del descubrimiento de las pinturas, incluso nosotros mismos encontramos piezas geométricas claramente mesolíticas en la plataforma superior en visita a las representaciones rupestres, fue publicado en 1995, ofreciendo estratigrafía de interés36.
 
            De arriba abajo la estratigrafía es la siguiente:
 
            —Nivel b (también de arriba abajo)
 
- cerámica lisa con trapecio, triángulo en doble bisel y microburiles de sílex.
 
- cerámica lisa y decorada con mamelones, impresa y cardial con núcleos, denticulados, buriles, raspadores, trapecios abruptos, triángulos tipo Cocina, doble bisel en segmentos de circulo, microburiles, perforadores entre el sílex.
 
            —Nivel c
 
-C1: abundante material lítico como el descrito en el nivel anterior y cerámica.
 
-C2: ídem. pero sin cerámica.
 
-C3: lascas y microlascas, material amorfo.
 
            Valoración: la estratigrafía es compleja aunque de sumo interés y se sitúa en línea con otros yacimientos aragoneses que presentan niveles similares, como Costalena, Botiquería, etc.
 
            El nivel a, pobre, se adscribe a principios de la E. del Bronce y finales del Eneolítico, quizá restos de enterramientos.
 
            El nivel b, en conjunto, presenta anomalías por lo que respecta al material lítico, especialmente la mitad superior, quizá por una cierta mezcolanza de útiles, salvo que lo consideremos como un claro nivel protoneolítico.
 
            El C1 y C2 corresponde claramente a nuestro Mesolítico III b y c y el C3 al Mesolítico III a.
 
     El autor cree posible la relación de las pinturas con el asentamiento, hasta el punto que considera a las primeras figuras del “Epipaleolítico avanzado”, perdurando, con repintes, a través del neolítico, al considerar un largo periodo de ejecución para las mismas.
 
IV
Planteamiento de la situación, problemática y conclusiones
 
            Con todo lo expuesto inicialmente queda más que justificado el esfuerzo y los medios empleados para conseguir la correcta datación del A.R.L. El que constituya una inmensa masa documental, en constante incremento, y el que nos ofrezca una riquísima información histórica, social, etnográfica, etc., etc, imposible para larguísimas etapas de nuestro devenir histórico, aconsejan no cejar en el empeño.
 
            Los recursos metodológicos empleados para conseguirlo han sido varios, y aunque todos plantean problemas y tienen carencias, algunos más que otros, que duda cabe que sumados pueden ayudar a la solución del grave y tenaz problema planteado.
 
            A partir de una supuesta o real estratigrafía cromática Breuil estableció sucesión de estilos en Minateda; Hernández Pacheco en La Araña (teniendo en cuenta representaciones dentro de desconchados que afectaban a pinturas sin duda anteriores); de acuerdo con ellos M. Almagro, A. Beltrán y E. Ripoll; más tarde lo hizo Fortea en Cantos de la Visera y últimamente el Centre d’Estudis Constestans con lo de los valles del norte de Alicante.
 
            F. Jordá recurrió a buscar paralelos entre elementos representados y útiles arqueológicos, con poca fortuna por las dificultades en la identificación a partir, desgraciadamente, de interpretaciones poco fieles.
 
            Durante años, la infundada creencia, extendida sin embargo, de que nunca se vivía donde se pintaba, que nosotros olvidamos a partir del hallazgo en La Araña, obligó a no utilizar este recurso por buena parte de investigadores, que no fue el caso de Cabré, que lo adoptó desde el primer momento de su dedicación, o de M. Almagro que puso especial énfasis en ello. Últimamente ya hemos dicho como han recurrido a el J. Fortea, A. Beltrán, P. Utrilla y nosotros mismos.
 
            El recurso, como se ha expuesto, no es determinante, y plantea problemática extensa y profunda, expuesta por todos. La más significativa, a nuestro modo de entender, es la siguiente:
 
1.    Existencia de pinturas en abrigos que ofrecen óptimas condiciones de habitabilidad pero que no fueron utilizados para ello y, si lo fueron, por circunstancias diversas hoy ya no lo tienen.
 
2.    Diversos yacimientos arqueológicos en las inmediaciones de las pinturas e, incluso, en el propio abrigo.
 
3.    Representaciones pictóricas de estilo único y varios y variados los yacimientos inmediatos.
 
4.    Pinturas de un único estilo y un único yacimiento, incluso en el propio abrigo, aunque con variada secuencia estratigráfica.
 
5.    Pinturas correspondientes a varios estilos y yacimiento único.
 
6.    Pinturas correspondientes a varios estilos y yacimiento con secuencia estratigráfica variable.
 
7.    El derivado de la propia seriación estilística, muy lejos del consenso.
 
8.    El derivado de la propia datación de los conjuntos arqueológicos, donde las diferencias también son profundas y alejadas, aunque se estuviera de acuerdo en cuanto a la relación pinturas/restos arqueológicos.
 
            Los intentos que hemos señalado, hasta el de J. Fortea en 1974, tuvieron poco alcance, toda vez que los materiales que se pudieran relacionar eran escasos, de incierta procedencia o de extracción dudosa; algo mejor lo tuvo J. Fortea, pero no lo suficiente para alcanzar resultados óptimos, viciado todo por la debilidad de su sistema que se apoyaba en la interpretación como correctas de dos anómalas secuencias estratigráficas, la de Mallaetes y la de Cocina, que inutilizaron tan gran esfuerzo, por lo que no es aprovechable. Igual suerte ha corrido el trabajo de P. Utrilla, al aceptar a pie juntillas el esquema de J. Fortea. Beltrán, por su parte, asumiendo la gran complejidad de la problemática, renunció a conclusiones a su través.
 
            
Hoy, sin embargo, la cantidad y calidad de la documentación disponible, parte de ella reunida por nosotros mismos, nos permite alcanzar conclusiones algo más firmes.
 
            Cuando iniciamos el proceso buscamos yacimientos por toda el área de extensión del A.R.L., directamente en los territorios de nuestra zona de acción y bibliográficamente en el resto, reuniendo un importante conjunto que ya ofrecía resultados alentadores. Los hallazgos de los últimos años, recogidos aquí, lo incrementan espectacularmente.
Si analizamos detenidamente el cuadro cronológico que hemos elaborado, para los yacimientos que conocemos hoy en toda el área de extensión del Arte Rupestre Levantino y que, insistimos, corresponde exclusivamente a la vertiente mediterránea de la Península Ibérica, sin que conozcamos todavía ningún yacimiento similar en la atlántica, yacimientos en los mismos abrigos donde se pintó o, lo más habitual, en sus inmediaciones o proximidades, observaremos lo siguiente:
1º.- Son cincuenta y cinco los yacimientos arqueológicos en la situación descrita.
2º.- De ellos hay que exceptuar los 4 musterienses y los cinco correspondientes al Paleolítico Superior por razones obvias.
3º.- Veintiuno, de los cuarenta y seis restantes, es decir casi el 50 %, se adscriben al Mesolítico I, con cronología en el VIII milenio.
4º.- Catorce se sitúan, al completo, o en alguno de sus niveles, en el Mesolítico II y III, es decir entre el 8.000 y el 5.000.
5º.- En el Mesolítico, desde el 10.000 al 5.000, se sitúan treinta y cinco de los cincuenta y cinco yacimientos conocidos, es decir el 63 %
6º.- Sólo doce yacimientos corresponden, en todo o en parte, al Neolítico Antiguo (5.000/4.000), el 21’80 %; cinco al Neolítico Reciente (4.000/3.000), el 9’1 %; ocho al Eneolítico (3.000/1.500), el 14 %; y 19 a la Edad del Bronce Valenciano, aunque esta cifra se deba manejar con cuidado toda vez que la referencia obedece al hallazgo de escasos trozos de cerámica hecha a mano.
Con las cifras en la mano, con los rígidos datos numéricos, la inclinación es manifiesta y abrumadora, el Mesolítico es el periodo más representado, más constante, más cercano a las pinturas.
Si tenemos en cuenta datos más concretos, más cualitativos pudiéramos decir, la evidencia no deja de ser menos manifiesta, y así la Cueva de la Cocina, con pinturas rupestres del A. R. L. cubiertas por niveles arqueológicos y sus niveles Mesolíticos con plaquetas, hoy ocultas y en paradero desconocido, de clara relación con lo parietal, son testimonios fidedignos. Pero la Cueva de la Araña ofrece también datos de primera magnitud, y su larga secuencia arqueológica se corresponde con la larga secuencia pictórica que ya estableciera Hernández Pacheco en orden a evidentes superposiciones y no a un caprichoso esquema intelectivo. Y, por si fuera poco, más al norte, las pinturas del Barranco de la Valltorta y el yacimiento de la Cova Fosca, completado por el del Cingle del Mas Nou, forma un conjunto cuya relación se ha establecido hasta por quien aboga por cronología distinta sin tener en cuenta la correcta adscripción cultural del yacimiento. El B. del Buitre o el B. Moreno, en Bicorp, con las pinturas del B. Garrofero, Sabinas, Gineses, Madera, Balsa de Calicanto y Gavidia, es un corto tramo del mismo, y central a las mismas el imponente Abrigo de la Cueva Zorra, con su potente sedimentación del mesolítico II-III, coronada por un nivel cerámico casi totalmente arrasado, proporciona una evidencia aplastante.
Es, pues, de acuerdo con los yacimientos estudiados, el Mesolítico el periodo de ejecución y desarrollo del Arte Rupestre Levantino, con una primera fase de evolución del Arte Paleolítico Mediterráneo o Arte Parpallonés correspondiente al periodo antiguo del Mesolítico I, que tiene su paralelismo evolutivo en el Arte Paleolítico Hispano-Aquitano, en el llamado Estilo V, como continuación del arte magdaleniense en tiempos postpaleolíticos, pudiendo citar aquí las plaquetas y grabados de Matutano, Tossal de la Roca y Sant Gregori, o los grabados parietales de la Cova Fosca en la Vall d’Ebo y, sucediéndose, a continuación, todo el proceso pictórico conocido como A. R. L., de acuerdo con las fases evolutivas que señalaron los viejos maestros Breuil, Obermaier, Cabré, Almagro, el mismo Porcar, o como mantuvieron posteriormente, Ripoll y Beltrán, fundamentalmente, no así Jordá por situarse en lejana e improbable cronología, o según los más recientes que han propuesto Sarriá Boscovich o Mesado Oliver en recensión y rectificación de la anterior, evolución estilística y temática sumamente compleja y de difícil disección, en la que no vamos a entrar preocupados, como estamos, en la situación cronológica global y, como consecuencia, en su adscripción cultural, materia de este numero de la Serie Arqueológica y del Seminario que organizaremos al respecto.
Desde 1.993 hasta el momento presente A. Alonso y A. Grimal han hecho singulares análisis estilísticos y formales, y a su través, más algún apoyo objetivo esporádico, como el de las pinturas parietales de la Cueva de la Cocina que consideran esencial y del que hacen bandera, sitúan culturalmente al A. R. L. en el Mesolítico y cronológicamente antes del 5.000 a. de Cristo.
También los solapamientos y superposiciones son objeto de su atención y fundamento de sus precisiones cronológicas, llevándoles sus minuciosos análisis al rechazo de la existencia del Arte Lineal Geométrico, que inventara Fortea y que tantas adhesiones suscitó. Determinando la posterioridad del Arte Esquemático sobre el Levantino sin ninguna relación entre ambos.
Rechazan abiertamente el recurso metodológico que propugnamos buscando la relación entre pinturas y yacimientos arqueológicos, en su propia aportación a este volumen, recurso que no han conocido, como se desprende de la bibliografía utilizada, hasta fechas recientes, por lo que la coincidencia cronológica resulta doblemente valiosa.
Para la determinación y diferenciación exclusiva de lo Levantino, frente a los otros procesos artísticos, consideran decisiva la técnica de ejecución, basada en la pluma de ave como instrumento único y esencial, resucitando el “trazo caligráfico” de Porcar que ya manifestó que se realizaron “empleando como pincel la pluma de ave”, y al que denominan “trazo de pluma levantino” y que, según los autores, sirve para diferenciarlo de su antecedente, el Arte Paleolítico, y de su consecuente, el Arte Esquemático, con el que, al parecer, convive habida cuenta de la superposición de La Sarga.
Expuesto todo lo anterior y a modo de conclusión, diremos que el Arte Rupestre Levantino, situado cronológica y culturalmente en el Mesolítico, hunde sus raíces en el viejo arte paleolítico, del que hereda conceptos y temática, incorporando nuevas tecnologías representativas y aunque el naturalismo figurativo en la representación del mundo exterior se mantiene como herencia del pasado, incluso con muchos de sus convencionalismos, y los animales continúan siendo protagonistas de muchas representaciones, bien estáticos bien en movimiento (en lo que también continúan una tendencia presente durante todo el Paleolítico), ahora el movimiento se agudiza y diversifica.
Y lo que verdaderamente constituye una innovación, dándole todo el contenido y personalidad propia al nuevo arte es la aparición de la figura humana, sola, aislada o en grupos, siempre activos, en movimiento, con variadísimas escenas de la vida cotidiana. El ser humano, hombre o mujer, protagonista, actor principal, sujeto esencial. Cambio tan esencial en la cosmogonia prehistórica que la juzgamos con mayor trascendencia que cualquiera de los hitos del proceso civilizador humano.
Y como final diremos, sin hacer mayor hincapié en ello, porque debe ser objeto de un estudio exclusivo, que desde el momento del nacimiento del arte conviven las dos tendencias artísticas, lo figurativo y lo no figurativo, paralelas a lo largo del devenir humano.
Y los ideogramas, presentes durante todo el Arte Paleolítico tienen continuidad durante todo el A. R. L., heredando temática y conceptos, de ahí que en los propios lugares con Arte Naturalista Levantino debamos diferenciar el arte esquemático, simbólico o abstracto, hecho con plumas de ave también, o sin ella, quien sabe, porque a fin de cuentas el empleo de una pluma, un tampón, una muñequilla o un pincel es un simple procedimiento técnico al alcance de nuestros protagonistas.
V
BIBLIOGRAFÍA
 
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3 FORTEA PÉREZ, J.:”Algunas aportaciones a los problemas del Arte Levantino”. Zepheyrus, XXV, págs 225-257. Salamanca 1.979.
4 BELTRÁN MARTÍNEZ, A.: “Las industrias líticas y el Arte Rupestre Levantino”. Bajo Aragón. Prehistoria, vol. V págs. 37-48. Caspe 1.985.
5 UTRILLA MIRANDA, P.: “Nuevos datos sobre la relación entre el Arte Rupestre y yacimientos arqueológicos del valle del Ebro”. Bajo-Aragón. Prehistoria, vol VII-VIII, págs. 323-339. Zaragoza, 1.988.
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Idem. “Yacimiento musteriense del Covacho de Eudoviges (Teruel). Tabona-3, págs. 7-111. La Laguna 1.978.
7 RIPOLL PERELLÓ, E.: “Los abrigos pintados de los alrededores de Santolea (Teruel)”. Monografías de Arte Rupestre. Arte Levantino, núm. 1, págs. 25-26. Barcelona 1.967.
8 HIGGS, E. S., DAVIDSON, J. y BELNARDO QUIRÓS, F.: “Excavaciones en la cueva del Niño (Ayna, Albacete)”, Noticiario Arqueológico Hispánico, Prehistoria, 5, págs. 93-96. Madrid, 1.976.
9 VILASECA ANGUERA, S. y CANTARELL, J.: “La Cova de la Mallada de Cabra-Freixet”. Ampurias, v. XVII-XVIII, págs. 141-157. Barcelona 1.956.
10 CABRÉ AGULLÓ, J.: “El Arte Rupestre en España”. Comisión de investigación Paleontológica y Prehistórica. Memoria, núm. 1. Madrid, 1.915.
11 BREUIL, H.: “Les pientures rupestres eschémathiques de la Peninsule Ibérique, IV. Sudest el l´Est de l’Espagne, págs. 63-64. Lagni-sur-Magne, 1.935.
Idem: VII: “Les peintures rupestres d’Espagne VII Nouvelles roches peintes de la region d’Alpera (Albacete). L’Anthropologie, núm. 26, págs. 320-331. París 1.915.
12 ALMAGRO GORBEA, M.: “C-14. 1.974. “Cincuenta nuevas fechas para la prehistoria y la arqueología peninsular”. Trabajos de Prehistoria, v. 31 (Nueva Serie), pág. 282. Madrid 1.974
FORTEA PÉREZ, J.: “Los complejos microlaminares y geométricos del Epipaleolítico Mediterráneo español”; Memoria del Seminario de Prehistoria y Arqueología, 4, págs. 237-239. Se paraleliza la industria lítica con la de La Mallada
13 BREUIL, H.: “Véase mota 11, págs. 65 y 330-332, respectivamente.
FORTEA PÉREZ, J.: “véase nota anterior, págs. 391-392.
14 “La Labor del S.I.P. y su Museo en el pasado año 1.978”, págs. 60-61. Valencia 1.979.
15 Ibidem, pág. 60
16 APARICIO PÉREZ, J. y SAN VALERO APARISI, J.: “La Cova Fosca (Ases del Maestre, Castellón) y el Neolítico Valenciano, S. Arqueológica, núm 4. Valencia, 1.977.
17 OLARÍA, C. et ALII: “Cova Fosca, un asentamiento Mesolítico de cazadores y pastores en la serranía del Alto Maestrazgo”, Monografies de Prehistoria y Arqueología Castellonenques, núm. 3. Castellón de la Plana. 1.988.
18 CASABÓ I BERNARD, J. A.: “La industria lítica de la Cova Fosca. Nuevos datos para el conocimiento del proceso de neolitización en el Mediterráneo Occidental”. Xabiga, núm. 6, págs. 148-174. Xábia 1.990.
19 GUSI GENER, F.: “Reflexiones en torno al conocimiento actual del Paleolítico Superior Final y Epipaleolítico en las comarcas de Castellón. Réplica a un estado de la cuestión irreflexivo”, Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Castellonense, núm. 2, págs. 7-38, Castellón de la Plana, 1.993.
20 OLARIA PUJOLES, C.; GUSI GENER, F. Y DÍAZ M.: “El asentamiento neolítico del Cingle de Mas Nou (Ases del Maestrat, Castellón)”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Castellonenses, núm. 13, págs. 95 a 169. Castellón de la Plana 1.987-1.988.
21 GUSI GENER, F.: “Un Taller de sílex, bajo abrigo en la 2ª cavidad del Cingle de la Ermita (Albocacer) Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Castellonenses, núm. 2, págs. 39 a 63. Castellón de la Plana, 1.975.
22 APARICIO PÉREZ, J.: “El Mesolítico Valenciano y en el Mediterráneo Occidental”. Serie de trabajos varios del S.I.P., núm. 59, pág. 251. Valencia 1.974.
23 GONZÁLEZ PRATS, A.: “El complejo rupestre del Ríu de Monitor”, Zephyrus, XXV, págs. 257-259. Salamanca, 1.974.
24 Vid opus cit., nota 22.
25 FORTEA PÉREZ, J.: “Algunas aportaciones al problema de Arte Levantino”. Zephyrus XXV, págs. 225 a 257. Salamanca, 1.974.
26 Vid opus cit, nota 22.
27 ALMAGRO BASCH, M.: “Los problemas de Epipaleolítco y Mesolítico en España”. Ampurias IV, págs. 1 a 28. Barcelona 1.944.
28 DEL VAL, Mª J.: “Yacimientos líticos de superficie en el Barranco de la Valltorta”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Castellonense, núm. 4, págs. 45 a 79. Castellón de la Plana, 1.979.
29 Ibidem, pág. 49.
30 MESADO OLIVER, M.: “La Cova del Mas d’En Llorens y el arte prehistórico del Barranco de la Gassulla”. Archivo de Prehistoria Levantina, v. XVI, pág. 282. Valencia 1.981
31 Vid. nota 29.
32 Vid. opus cit, nota 22, pág. 64 y Aparicio Pérez, J.: “Le Mesolithique dans la Región de Valence, Espagne”. L’Anthropologie.
33 Vid. opus cit, nota 22, págs. 124 a 127.
34 PERICOT GARCÍA, M.: “La Cueva de la Cocina (Dos Aguas, Valencia)”. Archivo de Prehistoria Levantina, vol. II, págs. 39-71. Valencia 1.045.
FORTEA PÉREZ, J.: “La Cueva de la Cocina”. Ensayo de cronología del Epipaleolítico (facises geométrica)”. Serie de trabajos varios del S.I.P., núm. 40. Valencia 1.971.
35 La labor del S.I.P. y su “Museo en el pasado año 1.979”, pág. 91. Valencia 1.980 y La Labor, 1.980, págs. 85-87. Valencia 1.981.
36 ALVAREZ GRACIA, A. y BACHILLER GIL J. A.: “Excavaciones en el Abrigo del Pulido (Caspe-Zaragoza), Estratigrafía, niveles superiores”, Caesaraugusta, 71 (1.995), págs. 7-22. Zaragoza, 1.995.
37 MESADO OLIVER, M.: “La Cova del Mas d’En Llorens y el Arte Prehistórico del Calle de la Gassulla”. Archivo de Prehistoria Levantina, vol. XV. Págs. 281-305. Valencia 1.981.
38 BARRIERE CL; CARCAUZON CH y DELLUC B. et G: “La grote ornee de la Font Bargeis”. Travaux de l’Institut d’Art Prehistorique XXXII, págs. 9-47Toulousse, 1.992.
39 SARRIÁ BOSCOVICH, E.: “Las Pinturas rupestres de la Cueva Remigia (Ares del Maestre, Castellón)”. Licentum, VII-VIII; págs. 7-33. Alicante, 1.992.
40 MESADO OLIVER, N.: Recensión de un resumen de “Tesis de Licenciatura sobre las Pinturas Rupestre de Cova Remigia”, Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, t. LXX, octubre-diciembre 1.994. Cuad, IV, págs. 469-508. Castellón de la Plana, 1.994.
41 ALONSO TEJADA, A.: “La Región de Nerpio: Un caso particular de Arte Levantino y Arte Esquemático”. Art Paleolític y Postpaleolític. Recull de les conferenciences donades al Museu Arqueòlogic de Barcelona els anys 1,988 i 1,989. Museu Arqueológic. Diputació de Barcelona, 1.993.
ALONSO TEJADA, A. y GRIMALT A.: “El Arte Levantino o el Trasiego cronológico de un arte prehistórico”, Pyrenne, núm. 25, any 1.994, págs. 51-70, Barcelona, 1.994
Idem: “Comentarios sobre el sector septentrional del Arte Levantino”, Bolskan, 11 (1.994), págs 9-31. Huesca 1.996.
Idem: “Investigaciones sobre arte rupestre prehistórico en Sierras Albacetenses. El Corro Barbatón (Letur)”. Instituto de Estudios Albacetenses de la Excma. Diputación de Albacete. Serie I, Estudios, Núm. 89. Albacete, 1.996.

Fecha de creación : 05/13/2010 @ 06:10
Última modificación : 05/19/2010 @ 12:19
Categoría : 011 CRONOLOGÍA DEL ARTE RUPESTRE LEVANTINO
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